La ONU bautizó el 20 de marzo como Día Internacional de la Felicidad, pero su origen se remonta muchos años atrás, nada menos que en Bután. La felicidad se ‘esconde’ en la comida de color amarillo, según un estudio.

¿Recuerdas el Blue Monday? El día considerado como más triste del año está fechado desde el 2005, y corresponde al tercer lunes de enero. Pero no hay que desesperar. Con la primavera llegan el buen tiempo y las ganas de sonreír, e igual que nació aquella fecha tan triste, también existe un día para la felicidad. También es lunes, sí, pero sólo porque este año el 20 de marzo ha caído así. El 28 de junio de 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió que, a partir de entonces, los 20 de Marzo quedaban bautizados como Día internacional de la Felicidad, e invitó “a todas las personas de cualquier edad, así como a las escuelas, a los negocios y a los gobiernos a celebrar todos juntos” tan señalada fecha. La felicidad es un sentimiento muy subjetivo, hay muchas cosas que nos pueden hacer felices: un buen día de sol, una carcajada o reencontrarte con un buen amigo.

Bután, adalid de la felicidad
El “caminito” a la felicidad comenzó en el Reino de Bután, que presentó la idea a la Asamblea de la ONU en 2012. Cuarenta años antes, comenzaba en Bután el reinado del Rey Dragón IV, que, con tan sólo 16 años, decidió que la filosofía de su Gobierno se basase en hacer felices a sus súbditos. Para ello, creó un concepto revolucionario: la Felicidad Nacional Bruta (FNB). El FNB es hoy un indicador de nivel de vida que se utiliza internacionalmente como complemento al Producto Interior Bruto. Se calcula midiendo nueve puntos: el bienestar psicológico, el uso del tiempo, la vitalidad de la comunidad, la cultura, la salud, la educación, la diversidad medioambiental, el nivel de vida y el Gobierno.
Este año, los pitufos se convierten en embajadores de la ONU para invitar a las redes sociales a moverse en pro de la felicidad, con el hashtag#SmallSmurfsBigGoals (pequeños pitufos, grandes metas). En esta sociedad en la que vivimos colgados del smartphone, estos personajes azules nos recuerdan lo importante que es hablar, sin importar que nuestro interlocutor esté a nuestro lado o en la punta del mundo.

FuenteEl Mundo
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