La situación tiende a normalizarse en relación con las aguas de la laguna, pese a la rotura de un terraplén. Panorama dispar en la zona.

La situación en la laguna de Melincué tiende a normalizarse a pesar de que la rotura de un terraplén producido en la noche del martes había producido escozor en la comunidad. Por ello, decenas de bomberos voluntarios de la región se dieron cita en el pueblo para colaborar con los locales. Se colocaron grandes bolsas con arena en extensos tramos de la ruta 90 que está a la vera de la cabecera del departamento General López.

El bombero melincuense Roberto Rodríguez calificó a la situación de crítica, aunque con acompañamiento del clima se “ven las cosas de otro modo. Hubo alerta por la rotura de una parte del terraplén, pero estamos trabajando denodadamente en ese tema para tranquilidad de la gente”.

En efecto lo que sucede en esa localidad no registra antecedentes. Hay que remontarse hasta el 2003 para comparar una crisis hídrica similar.

Desde la comuna, con Gabriel Rébora a la cabeza, sostienen que no se hicieron las obras de fondo necesarias para “evitar que nuestro pueblo se inunde y esto lo estamos pagando ahora”.

En tanto el titular del Nodo 5, Diego Milardovich, sostuvo que “es mucho lo que se hizo y se hace por la localidad en estos momentos”. Rébora sostiene que la obra final para evitar la crisis hídrica en Melincué ronda los 72 millones de pesos y que es esa la cifra que aporta el hotel casino de Melincué mediante tributos provinciales. Además el casino aporta algo más de 12 millones a las arcas comunales lo que hace una presa apetecible de candidatos de distintos partidos políticos.

La preocupación general en la comunidad pasa básicamente por el avance de las aguas, pero no menos cierto es la cuestión económica o laboral. Es que el casino emplea a casi 150 personas y de persistir esta situación podría resentir el normal desarrollo. “Es un pueblo que vive puramente del casino y si no llega gente al pueblo se notaría. Estos días estuvo paralizado por las aguas y ya se nota”, dijo un vecino que no quiso revelar su identidad.

Lo cierto es que ayer entre los bomberos del pueblo estuvieron abocados al rellenado de bolsas de más de un metro y medio para evitar el ingreso del agua que está al límite. “El agua está al nivel de la ruta 90 y si bien las condiciones climáticas son buenos, los vientos podrían volver a cortar la ruta”, explicó Rébora.

Otros lugares

En Teodelina la situación fue crítica ayer y hasta incluso la ruta 94 estuvo cortada por la colocación de tubos de desagües en la misma carpeta asfáltica. “El pueblo está sitiado por el agua que viene de otros lugares y amenaza con llegar al casco urbano. Tomamos medidas con el gobierno provincial para evitar males mayores”, reseñó el mandatario comunal, Gustavo Artoni.

En Sancti Spíritu la situación se desbordó con la crecida de la laguna adyacente, aunque en esa localidad no se registraron problemas mayores.

En cambio la ruta 14, a la altura de Runciman, fue cortada preventivamente por la presencia de agua en el asfalto. De hecho en la vecina localidad de María Teresa hubo autoevacuados que retornan paulatinamente a sus hogares. El drama en general son los pozos ciegos que se desmoronan y que generan un problema sanitario extra.

Freno al agua. Ayer pusieron bolsas con arena al borde de la ruta 90.

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