El impactante incremento surge al comparar el costo de vida de una familia tipo entre abril de 2013 y 2017. Se pasó de gastar 7.971 pesos en consumos de productos masivos y servicios básicos para el hogar a 23.859 el último mes. El trabajador medio perdió un 40% de poder adquisitivo en todo ese lapso.

Ningún asalariado rosarino gana hoy tres veces más por el mismo trabajo que hacía cuatro años atrás. El costo de vida, sin embargo, se incrementó un 200% en ese lapso de tiempo, un dato que refleja a las claras la pérdida de poder adquisitivo de las familias trabajadoras. En abril de 2013, la canasta básica (productos de consumo masivos y servicios básicos para el hogar) salía 7.971 pesos. El mes pasado el costo trepó a los 23.859 pesos.

Los montos analizados corresponden a los relevamientos de precios de la asociación de usuarios y consumidores Centro de Estudios Sociales y Acción Comunitaria (Cesyac), que desde hace 82 meses de manera ininterrumpida informa las variaciones de productos y servicios básicos que necesita una familia tipo para vivir en la ciudad.

En julio del año pasado, en medio de una inflación galopante, Rosarioplus.com trazó un primer paralelismo entre el costo de vida del 2016 y 2014, lo que arrojó un incremento del 80%. Hoy, con un proceso inflacionario que no se frenó, la cifra alcanza el 200% si la referencia de partida es la planilla de precios de abril de 2013.

La evolución de la canasta básica fue la siguiente: 7.971 pesos en 2013; 10.245 en 2014; 12.901 en 2015; 18.126 en 2016; y 23.859 en 2017. Los números reflejan un aumento del 61% entre 2013 y 2015; y un brusco salto de 85% entre 2015 y 2017.

En abril de 2013, una lista básica de comestibles envasados, carnes, productos de limpieza, bebidas, frutas y verduras salía 2.565 pesos, mientras que el pack de servicios para el hogar (alquiler, impuestos, transporte, medicamentos, medicina prepaga, abono internet, etc) costaba 5.406 pesos.

El mes pasado, el primer rubro alcanzó los 7.189 pesos. El gasto en carne (2.430 pesos), por dar un ejemplo, es casi el mismo que en 2013 se necesitaba para comprar todo el paquete de productos. Hace cuatro años, una familia desembolsaba 883 pesos en comestible, 964 en carne, 222 en bebidas, 356 en frutas y verduras, y 159 en productos de limpieza.

Ahora, esos mismos montos se fueron por las nubes: 2.218 pesos; 2.430; 1100; 913 y 526, respectivamente. La comparación resulta más gráfica al medir la evolución de determinados artículos. El litro de leche pasó de 5,60 pesos a 17,30 (240% de incremento), el pan de 14,50 a 30 pesos (114%), una gaseosa líder (1,5L) de 7,40 a 35 pesos (400%) y un kilo de carne picada de 23 a 69 pesos (200%).

Preocupa el aumento en la canasta básica de alimento que acumula una suba del 28 por ciento.
La canasta básica en Rosario aumentó un 200% en cuatro años

En el otro paquete de gastos, los servicios básicos para el hogar, se pasó de 5.406 pesos en abril de 2013 a 16,670 en abril de 2017. Las mayores diferencias aparecen en lo que respecta a los servicios del hogar, léase electricidad, agua, gas, telefonía, y TV/Internet. El incremento alcanza el 290% (de 637 pesos a 2.489). Los servicios para las personas (medicamentos, medicina prepaga, club, cuota colegio y telefonía celular) aumentaron 216%.

Se perdió un 40% de poder adquisitivo promedio

La otra pata para medir el impacto real de la inflación son los salarios. Si los haberes suben al ritmo de los precios, el poder adquisitivo se mantiene. Si esto no sucede, el poder de compra de los trabajadores se deprecia.

El sueldo de los docentes (81.245 trabajadores en toda la provincia) asoma como un buen parámetro para dimensionar el impacto en estos cuatro años del aumento de la canasta básica. En marzo de 2013, un maestro santafesino con 30 horas cátedra en el nivel secundario (mayor antigüedad) cobraba 10.027 pesos.

En marzo de este año, tras cerrarse una paritaria del 25%, el mismo profesor pasó a percibir 25.897 pesos, lo que representa un aumento salarial del 158% para el periodo marzo 2013/2017.A grandes rasgos, significa un retroceso en el poder adquisitivo de un 42%, un poco menos si se contemplan bonos y aguinaldos.

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