El consumo viene retrocediendo desde comienzos de 2016. La caída interanual en marzo fue del 2,3 por ciento, según los datos del Instituto de Trabajo y Economía (ITE) de la Fundación Germán Abdala.


La evolución del consumo no es uniforme: el retroceso es muy acentuado en los bienes y
servicios populares. Lo contrario sucede con productos suntuarios.
Un informe elaborado por la Fundación Soberanía Sanitaria y la Universidad Nacional de
Avellaneda demuestra cómo se viene produciendo un descenso en el volumen (y calidad)
de consumo de productos alimenticios de primera necesidad. Por ejemplo, la demanda
de leche fluida per cápita cayó de 44,2 litros en 2015 a 40,1 litros en 2016. Lo mismo
ocurrió con las manzanas y peras (-15 por ciento), la manteca (- 13), los limones (- 11) y el
yogur (- 9,8).
Los especialistas sanitarios advierten que el deterioro en la alimentación provoca dos
serios problemas: obesidad y desnutrición. La contraparte de la caída del consumo
popular es el aumento en la venta de bienes y servicios (automóviles y motos de alta
gama, camionetas 4 x 4, viajes al exterior) destinados a la población de mayores ingresos.

Perdidas de puesto de trabajo y cierre de empresas
Los números del Indec confirmaron la caída del empleo formal privado en 2016. El
instituto informó que se destruyeron 68.314 puestos de trabajo. En términos
porcentuales, la caída estimada del empleo formal privado fue del uno por ciento
interanual.
Las mayores caídas de puestos de trabajo registrados se dieron en la industria (-3,7 por
ciento) y construcción (8 por ciento). A nivel juridisccional, las pérdidas de empleo fueron
encabezadas por Tierra del Fuego (-12,8 por ciento), Santa Cruz (9,9 por ciento), San Luis
(-7,3 por ciento), Formosa (-6,9 por ciento) y Catamarca (-4,3 por ciento). En la provincia
de Santa Fe, la caída fue del 0,4 por ciento. En el mismo período se produjo un importante cierre de empresas (más de 5.000)
fundamentalmente pymes.

 

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