Más de 50 medios de comunicación, universidades y organizaciones no gubernamentales en el país convocan a foros para definir acciones para que se termine la “ofensiva asesina” contra la prensa.

El mecanismo de emergencia anunciado por el presidente Peña Nieto, no da confianza. Con desplegables, cartas de corresponsables extranjeros y organización de foros independientes, la prensa en el país busca evitar más muertes, secuestros y amenazas del narco y del Estado.

El 16 de mayo en México sucedió algo inédito: portales informativos dejaron de publicar noticias por un día en protesta por el asesinato del periodista Javier Valdez, en Culiacán, Sinaloa, un día antes. Sus portadas aparecían en negros sólo con las fotografías y nombres de los seis periodistas muertos durante el año.

Con las protestas por todo el país por el asesinato de Valdez, el gobierno de Enrique Peña Nieto se vio obligado a hacer un anunció en el que daba a conocer Acciones para la la Libertad de Expresión y para la Protección de los Periodistas y Defensores de los Derechos Humanos, que básicamente se refirieron a la creación de fiscalías locales especializadas en la atención a estos delitos.

Pero las medidas presidenciales no convencieron, un a día después del anuncio, el 18 de mayo, se denunció el secuestro de Salvador Adame, director de Canal 6tv, en el estado de Michoacán, quien presuntamente fue interceptado por un grupo de hombres armados que viajaban a bordo de una camioneta negra.

Otro periodista, Juan Manuel Partida Valdez, presidente de la Asociación de Periodistas de Sinaloa, recibió una llamada telefónica en la que le aseguraron que sería privado de la vida, luego de que sostuvo reuniones con diversas autoridades con relación al homicidio de Javier Valdez. “Mañana van por ti”, le dijo una voz al teléfono.