Calculan un costo de hasta 0,27% del PBI. Los dos días hábiles que les corresponden a los varones cuando nace un hijo y las casi 13 semanas para las madres hacen de la Argentina uno de los países con los peores regímenes de licencias parentales en América latina. Modificar la legislación podría costar hasta $ 33.166 millones entre este año y hasta 2020.

Dos días hábiles. Ese es el tiempo que le corresponde hoy a un varón en la Argentina cuando nace su hijo. Dos días, suponiendo que es un trabajador en relación de dependencia y que tiene un empleo registrado, no informal. Para las mujeres, la licencia es bastante más larga -llega a 90 días-, aunque no es suficiente de acuerdo con los parámetros que recomienda la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que indica como mínimo 98. Con el régimen de licencias actual, la Argentina ocupa el primer puesto en el ranking de la región: es el país latinoamericano con la menor cantidad de días de cuidado por nacimiento.

Los motivos para pensar en una nueva normativa, que tenga en cuenta el derecho del bebé de estar acompañado en sus primeros días de vida, son muchos: mejoraría la inserción laboral de las mujeres, engrosaría el mercado de trabajo, ayudaría a achicar la brecha salarial y, sobre todo, haría un aporte importante al cuestionamiento de los roles tradicionales en los que la mujer debe ser la responsable de la crianza de los niños y los hombres, el sostén económico de la familia.

Ahora, ¿qué impacto tendría una modificación de este tipo en las cuentas públicas? Según un estudio de Cippec al que accedió El Cronista, cambiar la legislación vigente podría costar hasta un 0,27% del PBI entre 2017 y 2020, que equivaldría a un monto máximo aproximado de $ 33.166 millones de pesos en el trienio. La propuesta del think tank porteño supone que se extienda a 98 días la licencia por maternidad, en línea con las recomendaciones internacionales, a la vez que amplía el tiempo que el varón podría tomarse después del nacimiento del niño, y agrega una ‘licencia familiar’ -inexistente hoy en la Argentina-, que permitiría a las familias decidir qué adulto se quedaría un tiempo extra con el bebé.

“Las licencias deben ser pensadas como un beneficio para el niño, así que están calculadas en base a la cantidad de nacimientos, que en 2016 fueron 770.040 según la Dirección de Estadísticas e Información del Ministerio de Salud de la Nación. Así, las licencias valdrían para cualquier tipo de familia, independientemente de que los hijos sean o no biológicos. Hoy solo el 49% de los hombres está cubierto y el 50,4% de las trabajadoras”, le dijo a El Cronista Gala Díaz Langou, directora de Protección Social de Cippec.

Uno de los objetivos centrales, según Díaz Langou, es universalizar el beneficio, algo que hoy no está contemplado porque las personas que trabajan en la economía informal no cuentan con ningún tipo de protección, salvo la Asignación Universal por Embarazo o la AUH.

Con este nuevo régimen, todos los niños que nazcan en el país tendrían garantizada la presencia de sus progenitores en los primeros días de vida, aunque el informe no da detalles de cómo sería la implementación. En el escenario de mínima, Cippec propone que los varones puedan tomarse 15 días en total, además de la creación de una licencia familiar de 30 días, que podría ser utilizada libremente por los integrantes de la familia. La inversión total que haría el Estado en este caso sería de $ 19.530 millones hasta 2020, o un 0,11% del PBI. En una opción intermedia, la cantidad de días disponibles para los padres subiría a 20, y la licencia familiar, a 40. Así, la inversión por parte del Estado llegaría a los $ 25.166 millones, un 0,12% del PBI.

En el escenario más ambicioso, en el que los padres podrían disponer de 30 días y la familia, de 60, el monto invertido por el Estado alcanzaría los $ 33.166 millones, o un 0,27% del PBI. En todos los casos, el cálculo del impacto fiscal tiene en cuenta la proyección de nacimientos y llegaría hasta el 2020.

Los beneficios de la copaternalidad

Las brechas en el mercado de trabajo entre varones y mujeres se explican, mayormente, por la inexistencia de espacios de cuidado, que terminan reforzando la idea de que las mujeres son las responsables de las tareas del hogar. Según el Indec, las mujeres argentinas destinan 6,4 horas por día a las tareas domésticas, mientras que los varones solo 3,4.

Esta diferencia en el uso del tiempo entre mujeres y varones, las pone a ellas ante un escenario complejo: o trabajan menos horas, o directamente no lo hacen. De acuerdo con el organismo que dirige Jorge Todesca, la tasa de actividad femenina es 22 puntos menor que la de los varones: mientras que en las mujeres es de 47,2%, en ellos es del 69,7%.

Esto vuelve central la necesidad de compartir el cuidado y la crianza de los niños. Según señala Cippec, garantizar la coparentalidad “facilita el retorno de las madres a sus trabajos y la inserción laboral femenina”. También contribuye a mitigar la pobreza, porque las familias pueden percibir un ingreso doble, lo que brindaría por más seguridad económica en los hogares.

FuenteEl Cronista
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