Docentes de la Escuela Nº 382 Santa Fe de la Vera Cruz, de barrio Acería, se concentraron hoy frente al edificio habida cuenta de las sucesivas agresiones que sufren por parte de los alumnos. Destacan el trabajo de inclusión que se realiza en la institución y, a la vez, reclaman medidas de protección.

César Martínez (LT10)

La violencia en el ámbito escolar aflige a toda la comunidad del barrio y, particularmente, a los docentes que muchas veces se encuentran impotentes ante una situación de suma complejidad. Tal es lo que ocurre en la Escuela Nº 382 Santa Fe de la Vera Cruz, ubicada en Matheu 6240.

César Martínez es docente del EMPA que funciona en la propia institución de barrio Acería y comentó –este viernes, por LT10–: “Sufrimos un montón de agresiones y vemos que esto se nos hace cada vez más difícil para poder dar clases en estas condiciones”. A la luz de los continuos hechos violentos, los docentes decidieron realizar esta mañana una concentración frente al establecimiento.

“Generalmente, son situaciones dentro de la escuela –describió Martínez–, algunas exceden el contexto. Continuamente somos humillados, algunos docentes sufrieron robos, amenazas. Hace rato que venimos trabajando con actividades puntuales, pero últimamente han crecido los casos”.

Consultado sobre si se entablaron conversaciones con el Ministerio de Educación, el docente indicó que se trabaja con la Dirección. “Todos tratamos de llevar adelante distintos proyectos con los chicos, a través de los Consejos de Convivencia, con los padres”, consignó. Sin embargo, “no vemos acciones concretas –observó– que tiendan a proteger al cuerpo directivo. Estamos sufriendo una violencia inusitada. Hace dos o tres años que vemos que la violencia va creciendo dentro de las aulas”, fundamentó.

Con el propósito de ejemplificar la gravedad de la realidad que se vive, Martínez señaló que “una docente fue robada dentro del curso”. En relación con las condiciones sociales y familiares de los alumnos, comentó que “siempre tratamos de incluirlos, pero a veces se nos escapa de las manos. En este caso, sufrimos las agresiones. Y es difícil ir a hacer la denuncia a la policía y después volver a plantarse en el aula frente al mismo alumno que lo agredió”, definió.

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