Optar por uno inadecuado puede causar dolor, callos y ampollas.

Ampollas, callos y dolor pueden ser las consecuencias indeseadas de caminar con el calzado inadecuado. Que sea liviano, que ofrezca buena absorción de impacto y que, sobre todo, se adapte a las características de tu pie, son claves a tener en cuenta a la hora de elegir entre la variada oferta del mercado.

Especialistas de la Clínica Mayo de Estados Unidos compilaron una serie de consejos para elegir las zapatillas correctas. “Conocer las partes básicas de un zapato para caminar te puede ayudar a escoger entre los muchos estilos y marcas”, afirman.

Entre las características útiles destacan

Muesca para el talón. Reduce el estrés sobre el tendón de Aquiles.

Cinta para el tobillo. Actúa como almohadilla alrededor del tobillo y asegura que calce bien.

Parte superior. Generalmente está hecha de cuero, red o material sintético. El tejido de red permite mejor ventilación y es más liviano.

Plantilla. Soporta el pie y el arco. Las plantillas que se pueden sacar pueden lavarse o quitarse para secarlas entre las caminatas.

Entresuela. Ofrece comodidad y amortiguación.

Suela. Hace contacto con el suelo. Las ranuras y los surcos pueden ayudar a mantener la tracción.

Puntera. Proporciona espacio para los dedos del pie. Una puntera espaciosa y redondeada ayuda a prevenir los callos.

Otras características beneficiosas que no todas las zapatillas tienen son la almohadilla de gel (protege y reduce el impacto cuando el pie hace contacto con el suelo) y la barra estabilizadora (ayuda a estabilizar tu pie si tiende a irse hacia adentro al pisar).

Tener en cuenta la forma del pie

“Para evitar dolores, considerá la forma y el tamaño de tus pies cuando compres un par de zapatos para caminar -aconsejan los especialistas-. Tus pies nunca deberían ser forzados para amoldarse a un par de zapatos”.

Los zapatos que son demasiado estrechos o demasiado anchos pueden provocar ampollas y callos. Además, una puntera que no es lo suficientemente alta y, por lo tanto no ofrece suficiente lugar para los dedos, puede agravar problemas como juanetes y dedos en martillo.

Elegí calzados que se acomoden a tu arco de pie. En general, hay tres categorías:

Pies con arco neutro. No tienen un arco marcado ni son muy planos. Buscá zapatos con entresuelas firmes, horma derecha a semicurva y una estabilidad moderada para la parte trasera del pie.

Arco bajo o pie plano. Puede contribuir al estrés muscular y problemas con las articulaciones en algunas personas, aunque no hay una correlación directa. Si tenés pies muy planos, buscá zapatos para caminar con una horma derecha y control del movimiento para ayudarte a estabilizar los pies.

Pies con arco alto. Pueden favorecer el estrés excesivo en las articulaciones y los músculos, especialmente si hacés muchas actividades de alto impacto o con saltos. Buscá un buen almohadillado. Una horma curva también puede ser útil en algunos casos.

Si no estás seguro de qué tipo de pie tenés, ponelo en agua y pisá sobre un trozo de cartón. Examiná la huella que dejaste. Si podés verla casi entera, probablemente tengas arcos bajos. Por el contrario, si podés ver muy poco, probablemente sean altos.

También podés mirar tus zapatos viejos para encontrar pistas sobre cuál es la forma de tu pie. Llevá tus zapatos o zapatillas viejas cuando vayas a comprar un par nuevo. La mayoría de los zapateros profesionales te pueden dar consejos en base a cómo gastaste el anterior.

Más consejos

Comprá los que te queden mejor, no los que te gusten más.

Cuando vayas a comprar, llevá las medias que uses para caminar.

Comprá luego de haber caminado un rato o por la tarde, cuando tus pies estén más hinchados.

Comprá en tiendas deportivas, o en donde tengas muchas opciones.

Probate siempre el par. Mové los dedos de los pies. Si no te queda por lo menos 1,3 cm. —aproximadamente el grosor de tu dedo— entre el dedo del pie más largo y la punta del calzado, pedí un número más.

Asegurate de que sea lo suficientemente ancho. De lado a lado, te debe quedar ajustado, pero no te tiene apretar.

Antes de comprarlos, caminá con los zapatos o zapatillas puestas. El calzado te debe quedar cómodo inmediatamente.

Asegúrate de que el talón no se deslice al caminar.

Reemplazá el calzado gastado para prevenir lesiones. Aunque te siga resultando cómodo, puede no estar proporcionarte suficiente apoyo o absorción de impacto. Prestá atención a la condición en que está. Si las suelas se gastaron, es hora de comprar otro par.

FuenteClarín
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