En el hospital Iturraspe de nuestra ciudad se registra un 24% de embarazos en menores de 19 años. Los profesionales apuntan que se ha incrementado también el número en chicas que rondan los 15 años.

Fernando Redondo (LT10)

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el embarazo adolescente refiere a la franja igual o menor a 19 años, lo cual “implica un riesgo importante”. Además, la propia institución “divide a la menores de 19 años en tres fracciones: de 19 a 17, de 17 a 14 y menos de 14”. Según manifestó Fernando Redondo, jefe de Neonatología del hospital Iturraspe de nuestra ciudad, “el global de los porcentajes que tenemos en toda la región son, aproximadamente, en menores de 19 años embarazos del 22 al 24 %”.

Al ser consultado por LT10, el profesional aseveró que “ese porcentaje ha ido creciendo normalmente”. Sin embargo, “en los últimos años, la fracción menor ha aumentado”. Es decir, la franja menor a los 15 años”. Redondo observó, a propósito, que en ese grupo “se presenta el riesgo no solamente social y la dificultad para llevar adelante un nacimiento, sino porque, según nuestros datos, la real alteración en el desarrollo físico si sucede un embarazo se da bajo los 17 años”.

En virtud de que la cantidad de embarazos de chicas que rondan los 15 años es creciente, el médico hizo hincapié en que “es un grupo que, por cuestiones sociales, el embarazo se esconde en los primeros meses, cuando se requiere mayor cuidado. Debería ser el período mayormente controlado para evitar problemas importantes “.

A toda esta problemática, se añaden los “riesgos de fracasar en lactancia materna”. Es decir, “después del nacimiento, tienen altísimo riesgo de tener chicos que, por alguna razón, no se los podrá amamantar durante los (primeros) seis meses”, advirtió.

Por lo expuesto, Redondo consideró que “estamos ocupando métodos de las edades nuestras en la población infanto juvenil y tenemos que adecuar, violentamente, los sistemas de educación para la salud con los formatos actuales”. Dicho de otro modo, “deberíamos, desde la escuela secundaria, trabajar fuertemente en educación para la salud y en el control del embarazo precoz. Son niñas que no solamente –destacó– no están capacitadas físicamente sino que, posteriormente, van a tener que criar un bebé que no va a tener las mejores posibilidades”.