Rosario. Gisel M. tiene 26 años y problemas sentimentales. Leyó el clasificado del “curador” en un diario local que prometía curar el “mal de amores” y confió.

En la dirección indicada, el manosanta no estaba solo, sino acompañado por otro hombre. La convencieron de beber una poción “mágica” que le bajó las defensas y comenzaron a manosearla. La joven, pese a su estado, pudo escapar. Su madre hizo la denuncia y la Policía ya detuvo a dos sospechosos de cometer el abuso.

Gladis H. es la madre de Gisel. Tiene 50 años y fue quien hizo la denuncia: contó que en la noche del jueves su hija acudió para solucionar sus pesares al domicilio que le indicaron desde el otro lado del teléfono publicado en el aviso: bulevar Avellaneda al 700. El curador no estaba solo, sino acompañado de otro hombre. Entre los dos la invitan a beber algo que, le dicen, le ayudará a solucionar sus problemas. El líquido no era lo que prometían: la mareó, le bajó las defensas y entonces los manosantas comenzaron a manosearla. Pero no pasaron a mayores: la chica, pese a su estado, consiguió escapar de los abusadores.

Gisel le contó de inmediato lo ocurrido a su madre, que hizo la denuncia por teléfono. El Comando Radioeléctrico informó al 911 y los presuntos abusadores fueron identificados como Fernando V., de 40 años, y Antonio R., de 54. El último, incluso, cargaba ya con dos pedidos de captura activo. Ambos quedaron detenidos.

FuenteEl Ciudadano
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