Anoche, poco antes de las 21, el hijastro del suboficial Pablo Cejas (asesinado de 10 balazos hace ocho días en el barrio Villa Yapeyú) fue apresado en compañía de otro muchacho cuando llevaban en sus manos un par de bombas Molotov que presuntamente iban a arrojar a una vivienda de la zona.

Según las primeras informaciones, y ante una denuncia hecha al 911 por una mujer (Carina Soledad M., de 28 años), quien vive en Yapeyú, un móvil del Comando Radioeléctrico llegó al lugar y sorprendió a los muchachos con las bombas incendiarias en su poder.

Los agentes identificaron a los jóvenes como Lucas Matías S., de 21 años e hijastro de Cejas; y Fernando Ariel I., de 18 años, quienes fueron derivado en un principio a la seccional 7ª del barrio, precisamente la comisaría que Cejas denunció como la que encubría al menos 34 quioscos de venta de drogas en la zona norte de la capital provincial.

En este marco, fuentes del Ministerio de Seguridad adelantaron a La Capital que parece afianzarse la hipótesis de que el crimen del cabo Pablo Cejas estaría más vinculado con problemas que la víctima y su entorno mantenían con gente de Yapeyú que con las denuncias que el suboficial realizó por la connivencia entre narcos y la fuerza.