La célula yihadista planeaba llenar de explosivos tres utilitarios y estrellarlos contra el templo. El plan se frustró y debieron improvisar.

Los atentados de Estado Islámico (ISIS) que sacudieron a Cataluña el jueves eran parte de un plan mucho más siniestro, que tenía como punto culminante la destrucción de uno de los íconos de Barcelona y del catolicismo: la basílica de la Sagrada Familia. El diario El Español indicó que los yihadistas planearon tres ataques, muy distintos a los que acabaron cometiendo. Planeaban utilizar tres utilitarios cargados de explosivos que almacenaban en el inmueble de Alcanar (Tarragona), donde el miércoles por la noche se produjo una explosión que dejó un terrorista muerto y otro herido. La intención de los yihadistas era cometer el mayor daño posible, por lo que escogieron tres de los lugares con más aglomeración de gente.

Uno era la basílica de la Sagrada Familia: un símbolo de la ciudad y de la religión cristiana, al ser un templo católico. Pero, sobre todo, un caudal continuo de personas. Sólo en 2016 entraron 4 millones y medio de personas en su interior. Por su entorno pasaron 20 millones de personas, el año pasado. El segundo objetivo era La Rambla: además de que casi 300.000 personas pasan a diario por este emblemático paseo, el lugar por el que entraron con la furgoneta se encuentra al lado del Mercado de La Boquería, uno de los enclaves más frecuentados de la ciudad. El tercero no trascendió, pero se especulaba con una zona portuaria.

Según confirmó la policía catalana (los Mossos d’Esquadra), utilizarían bombas típicas de Isis. Estaban almacenadas, junto a numerosas botellas de butano, en una finca de Alcanar, un pueblo de la provincia de Tarragona. Por fortuna, la mala manipulación de los materiales produjo una detonación accidental que acabó con la vida de uno de ellos y dejó al otro en estado grave. Eso fue lo que salvó a Barcelona de un atentado de consecuencias mucho más funestas que las ocurridas el jueves. Como ya tenían las camionetas alquiladas y por miedo a ser descubiertos, siguieron adelante con la idea de atentar en Barcelona, pero improvisaron un ataque sin explosivos y con un solo vehículo, que es el que finalmente cometieron.

Mientras, la policía sigue buscando al principal sospechoso de los atentados y a otras dos personas, entre las que se encuentra un imán que podría ser el líder de la célula yihadista que estuvo detrás de los ataques.

Marroquí de 22 años

Se sospecha que el conductor del utilitario que mató a 13 personas e hirió a más de un centenar en el bulevar de La Rambla de Barcelona podría ser un marroquí de 22 años llamado Younes Abouyaaqoub y residente en la localidad catalana de Ripoll. “Estamos trabajando para identificar al conductor”, confirmó ayer el responsable de Interior del gobierno de la región de Cataluña, Joaquim Forn, quien eludió dar más detalles de la investigación.

Uno de los desaparecidos es Abdelbaki Es Satty, imán de Ripoll y considerado cerebro de la célula yihadista. Los agentes registraron su vivienda en esta localidad catalana, en la que fueron detenidos tres de los cuatro arrestados por los ataques. Según el diario El País, habría además una tercera persona desaparecida, aunque no se descarta que alguno de los tres (o incluso todos) esté entre los fallecidos en una explosión que tuvo lugar el miércoles en la vivienda de la localidad de Alcanar. Se hallaron restos de al menos tres personas en este lugar, uno de los escenarios clave de las pesquisas.

Mientras se conocían nuevos datos de la investigación, España vivió ayer su segunda jornada de luto oficial tras los atentados. Las autoridades descartaron elevar de momento al máximo el alerta antiterrorista, que sigue en el nivel 4 (de 5) decretado en junio de 2015, aunque anunciaron que se reforzará la seguridad en lugares de afluencia masiva y turísticos.

A raíz de los avances en la investigación y las detenciones realizadas, el gobierno español dio ayer por “desarticulada” la célula terrorista que presuntamente está detrás del atentado de Barcelona y del posterior de la localidad turística de Cambrils, con un muerto y seis heridos. “Podemos decir que la célula ha quedado totalmente desarticulada en Barcelona después de ver las personas que han fallecido, las personas que están detenidas y las identificaciones que se están haciendo”, dijo Zoido. Sin embargo, la policía de Cataluña, al frente de la investigación, y el gobierno de esta región, fueron cautos y matizaron que no considerarán desactivada la célula “hasta detallar el paradero de todas las personas que forman parte de ella”.

Por ahora hay cuatro detenidos en relación con los hechos, pero todavía quedan algunas incógnitas abiertas, como si Younes Abouyaaqoub fue el autor material de la masacre en La Rambla o si el imán de Ripoll estaba al mando de la célula. Medios informaron de que este imán podría haber muerto en la explosión de Alcanar.

En las dos ciudades golpeadas por los yihadistas continuaron ayer los homenajes a las víctimas. En La Rambla de Barcelona, altares improvisados se llenaron de velas, flores y mensajes de condena de la violencia. Los reyes de España, Felipe VI y Letizia, visitaron durante la mañana a varios heridos en un hospital y ya por la tarde participaron en La Rambla en una ofrenda floral junto al jefe del gobierno catalán, Carles Puigdemont, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quienes convocaron una gran manifestación en contra del terrorismo para el próximo sábado.

Fuerzas de seguridad francesas evacuaron y acordonaron ayer la estación de tren de Nimes, en el sur de Francia, donde detuvieron a un sujeto que tenía una pistola de fogueo en su equipaje tras una advertencia sobre un hombre armado. En la localidad francesa del departamento de Gard había gran nerviosismo, ya que allí comenzó ayer la Vuelta a España de ciclismo con medidas de seguridad reforzadas tras los atentados en Barcelona y la localidad catalana de Cambrils. La policía desmintió que se registrara un tiroteo y levantó la alarma.