La última vez que se vio con vida a Kim Wall, de 30 años, fue el 10 de agosto en el submarino del inventor Peter Madsen.

Tras casi dos semanas de estar desaparecida y luego de que los medios reportaran el misterio sobre el paradero de la periodista sueca Kim Wall, un torso sin cabeza fue encontrado en el mar Báltico y la policía danesa confirmó que las pruebas de ADN realizadas al cadáver permiten asegurar que pertenece a Wall.

La última vez que se vio con vida a Wall, de 30 años, fue el 10 de agosto en el submarino del inventor Peter Madsen. En un principio, Madsen dijo que la había dejado en una isla de Copenhague, pero más tarde dijo a las autoridades que “había ocurrido un accidente a bordo que produjo su muerte” y que la había “sepultado” en el mar.

Un ciudadano encontró el lunes el torso sin cabeza cerca del lugar donde se cree que murió la reportera. En un comunicado de dos líneas, la policía indicó que las pruebas habían mostrado una coincidencia de ADN y que se celebraría una conferencia de prensa.

La periodista, que ha trabajado para The New York Times y The Guardian, iba a hacer un reportaje al capitán Madsen y su obra. Se encontraron ambos el jueves 10 de agosto en el puerto de Copenhague para conocer el submarino, llamado UC3 Nautilus; sí, como el del capitán Nemo de Julio Verne, pero mucho más pequeño: 18 metros de eslora, 40 toneladas de peso y motores eléctrico y diésel.

Luego ambos comenzaron un viaje de un par de horas por los alrededores de Copenhague. Lo que pasó entre el momento en que el submarino zarpó y se hundió es un misterio.
La periodista que desapareció de un submarino

El submarino, tal y como relata la agencia EFE, fue localizado en la bahía de Koge, cerca de la isla de Dragoer, con Madsen ya fuera, sobre la torre del aparato, que se hundió poco después. El inventor fue rescatado por una embarcación privada. “Estaba en un viaje de prueba y ensayé unas cuantas cosas en el submarino. Entonces pasó algo con el tanque de lastre”, explicó a medios daneses una vez que fue trasladado a tierra.

Tras ser localizado a unos siete metros de profundidad, el UC3 Nautilus fue arrastrado por un barco de salvamento unos siete kilómetros y depositado en la costa para que sea transportado a tierra firme.