Lo aseguró la intendenta Mónica Fein. Señaló que se tomó esta decisión teniendo en cuenta el proceso inflacionario y los aumentos que registran los salarios.

La intendenta Mónica Fein tomó ayer la decisión política de no aumentar hasta el año próximo el valor del boleto del transporte urbano de pasajeros. Así despejó de plano las especulaciones sobre la definición que tomaría en estos días, ya que la norma vigente habilita al Ejecutivo a incrementar en septiembre la tarifa dentro de un rango establecido por el Concejo.

Resta por conocer si la mandataria solicitará algún refuerzo en los subsidios al gobierno nacional o provincial para paliar la brecha entre costos y tarifa. Vale recordar que casi la mitad del costo del boleto por pasajero es cubierto por subsidios y compensaciones.

Desde el Ejecutivo señalaron ayer que lo que se pretende con esta decisión es “jerarquizar y promocionar” el uso del transporte público de pasajeros.

El cálculo que realizan desde el gobierno municipal es que no se verá afectado el servicio, ya que lo que no ingrese vía aumento de la tarifa será compensado por el incremento de los usuarios que se están subiendo en el sistema transporte público.

Desde el Ente de la Movilidad señalaron que entre las 63 líneas de colectivos que circulan por la ciudad se contabilizan unos 500.000 viajes por día.

Además, según se argumentó desde la Intendencia, la decisión fue tomada teniendo en cuenta el contexto inflacionario y de aumentos que registran los trabajadores rosarinos.

Entre lo técnico y lo posible

El último valor “técnico” del boleto oficializado por el Ente de la Movilidad data de febrero pasado. Según esa estimación, la tarifa debería estar en los 10,90 pesos, más de un peso por encima de los 9,70 pesos que se paga en la actualidad para un viaje en colectivo.

De todos modos, y de acuerdo a la normativa, la suba a la que estaría habilitado el gobierno local para este mes de septiembre está limitada por el alza semestral de los salarios que mide el Indec entre marzo y agosto (hasta junio ya sumó 7 %). Así, el incremento que podría haber aplicado la gestión socialista en esta oportunidad no podría superar el 10 % del valor actual. Por lo que el incremento del boleto que podría haber dispuesto la intendenta en estos días no podía superar los 10,70 pesos. Un valor inferior a los 10,90 pesos estimados como valor técnico medio año atrás.

Autorización

Según la ordenanza 9.143, aprobada por el Concejo Municipal en el mes de agosto de 2015, se estableció en su artículo primero que la tarifa podrá ser actualizada por el Ejecutivo de manera automática los meses de marzo y septiembre de cada año, pero respetando lo estipulado en el estudio de costos elaborado por el Ente de la Movilidad y el tope que surge de la evolución salarial medido por el Indec.

En marzo pasado, y con la potestad conferida por el legislativo local, la mandataria rosarina sí firmó el decreto de aumento del boleto que fijó las actuales tarifas de colectivos.

A diferencia de lo que ocurre con otras definiciones políticas en torno al sistema de transporte público de pasajeros que se dilatan en el tiempo, la intendenta emitió ayer un comunicado de prensa en donde afirmó que en lo que resta de 2017 no habrá suba del boleto.

La mandataria informó ayer que “nuestro interés es jerarquizar y promocionar la utilización del transporte público de pasajeros y esta decisión se basa en el contexto de aumentos que estamos padeciendo los rosarinos y las variaciones económicas que sufren los beneficiarios de este sistema”.

Los valores hasta 2018

La tarifas actual está fijada en los $9,70, mientras que el boleto de la tarjeta laboral o de uso frecuente, bonificado en carga de 40 a 79 viajes, cuesta $8,30, y bonificado en carga de más de 80 viajes, $7,80. En tanto, el boleto ocasional con monedas quedó desde marzo pasado en $10,50. Para los estudiantes y universitarios, el boleto cuesta $4,85, y el trasbordo $3,23, mientras que el trasbordo para estudiantes y universitarios tiene un valor de $1,61.

Confirman que el nuevo sistema larga en enero

Tras la incertidumbre que sembró uno de los oferentes que compiten en la licitación por el nuevo transporte de colectivos, la secretaria de la Movilidad, Mónica Alvarado, insistió en que el innovador esquema circulatorio comenzará a rodar a partir de enero.

Lo dicho por el ejecutivo de Ersa, Roberto Albisu, encendió la alarma. Uno de los oferentes del grupo Dos en la licitación dejó entrever que abandonará el proceso si el Ejecutivo no define de inmediato los plazos de adjudicación. “Lo que el empresario haya dicho, correrá por cuenta de él. Pero el propio pliego de licitación establecía que al momento de la adjudicación e implementación se daban cuatro meses de transición, en este caso estamos dentro de los plazos previstos en el propio pliego”, retrucó la funcionaria.

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