La Policía de Investigaciones realizó siete allanamientos y secuestró seis teléfonos celulares. Los arrestados son propietarios de líneas desde donde salieron amenazas y ninguno tiene antecedentes penales.

Cuatro personas detenidas y el secuestro de seis teléfonos celulares fue el saldo de siete allanamientos realizados anoche en el marco de las investigaciones por las amenazas de bombas en escuelas.

Fuentes policiales indicaron a La Capital que los detenidos son dos hombres y dos mujeres mayores de edad y son propietarios de las lineas telefónicas de los celulares que se utilizaron para realizar llamadas por amenaza de bombas.

El fiscal Gustavo Ponce Asahad, quien tiene a su cargo la investigación de la secuencia de amenazas, tomará esta misma mañana declaración indagatoria a los detenidos bajo el cargo de intimidación pública.

Según las primeras informaciones, en uno de los operativos se secuestró en forma preventiva una escopeta y varios cartuchos, cuyo dueño tendría el permiso de portación vencido.

El director de Investigación Criminal del Ministerio de Seguridad, Darío Chávez, consignó al programa “Zysman 830” La Ocho que anoche se cumplieron siete allanamientos “cinco de los cuales fueron positivos porque se secuestraron los teléfonos desde los cuales se hicieron las amenazas”.

El funcionario del área Seguridad describió cómo se hicieron los procedimientos judiciales. “Los allanamientos se hicieron en un horario en el que la gente estaba cenando o terminando de comer. Obviamente no se utilizaron los grupos de irrupción de la policía. No se derribó ninguna puerta. Pero la situación de estar una familia sentada alrededor de una mesa a la hora de la cena y tener que llevarse demorado al titular de la línea, que pudo ser el papá o la mamá que estaban esa cena y que los chicos reconocieran que utilizaron el teléfono, es una situación que no la quiere vivir nadie”, expresó Chávez.

 

Y en ese sentido agregó: “Es el momento para que los chicos reflexionen sobre lo que están haciendo y que piensen muy bien antes de actuar porque causaran un tremendo cimbronazo familiar”.

En el lugar donde se hicieron los allanamientos “vimos gente que jamás tuvo una historia de conflicto con la ley. Gente que si fue a la comisaría fue para sacar algún certificado de buena conducta y de golpe tiene que atravesar todo esto por la travesura o picardía de los chicos. Por eso es el momento de que los chicos empiecen a recapacitar y a reflexionar sobre esto”.

Chávez agregó que en principio no se advierte conexión entre los domicilios allanados anoche. “Son cuatro familias distintas, con lugares de residencia bastante alejados geográficamente uno de otro. A prima facie no se advierte ninguna relación o conexión entre ellas”.

FuenteLa Capital
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