El fenómeno, único por mantenerse en las categorías más altas de la escala Saffir-Simpson durante casi 10 días, atravesó las islas del Caribe para llegar al sur de los Estados Unidos con un saldo de al menos 27 muertos y cuantiosos daños materiales. 

Cuando el 31 de agosto se encendieron las alertas, muy poco después de la devastación causada apenas horas después de la aún con la devastación causada por el huracán Harvey en Houston, nadie tenía en claro qué tan peligroso podría resultar Irma.

Doce días después, aún con sus vientos sostenidos de 120 kilómetros por hora azotando la costa oeste de la península de la Florida, su antecesor ha quedado opacado, aunque a Houston recuperarse le demandará mucho tiempo y dinero.

Según el Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos, Irma seguirá debilitándose en las próximas horas de este lunes y el martes terminará por perder fuerza ya dentro del continente norteamericano.

Antes de eso hará sentir sus últimas ráfagas como huracán y –pronto– tormenta tropical, en los estados de Georgia, Alabama, Mississippi y Tennessee. Quizás sobreviva hasta la madrugada del miércoles en Arkansas.

Para entonces, pocos estaremos pendientes del potencial daño que pueda causar, pero sí en la reconstrucción del saldo devastador que ha dejado en el Caribe y el sur de la Florida.

Desde las Antillas menores, en las que islas como Barbuda y Saint Martin han reportado “daños del 90% de las estructuras”, hasta los USD 290 mil millones que se calculan que deberá invertir Estados Unidos para recuperarse de los destrozos –sumando Harvey e Irma– la temporada de huracanes 2017 será recordada durante décadas.

También en las Islas Vírgenes Británicas, donde los destrozos han sido cuantiosos. Incluso el magnate Richard Branson –que vio cómo su mansión quedaba casi desecha– ha pedido ayuda al gobierno del Reino Unido para reconstruir el archipiélago.

FuenteInfobae
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