Sólo el 6 % de los dos mil choferes tiene licencia por enfermedad. Aseguran que el estrés no es de los síndromes que más los aquejan.

Apenas el 6 % de los dos mil colectiveros que trabajan en Rosario pide licencia por enfermedad, un porcentaje muy inferior a la media que se registra en otras actividades. Entre los docentes, por ejemplo, el ausentismo ronda el 11 %. Las principales afecciones que padecen los choferes son problemas físicos, como tendinitis o dolores musculares, y no así los derivados del estrés.

Los datos cobran relieve si se tiene en cuenta que en la tarde del lunes un colectivero de la 143, de 46 años, falleció de un infarto mientras conducía la unidad por la zona sur de la ciudad. Y a fines de julio, otro colectivero de 53 años se descompensó y murió cuatro días después de estar internado tras discutir con un pasajero a bordo del ómnibus.

A pesar de estos cuadros que desembocaron en paros cardiorrespiratorios, esas afecciones no son las que más castigan a los colectiveros rosarinos. Para las autoridades del área de Transporte y Movilidad y los referentes de las empresas que trabajan en Rosario, se trató de “casos aislados y lamentables”.

En relación con los problemas físicos, el presidente de la empresa estatal Semtur, Guido Boggiano, aseguró que en los últimos años las patologías físicas descendieron como consecuencia de la creciente incorporación de tecnología a bordo de las unidades, como las cajas de cambio automáticas.

Entre Semtur, Movi y Rosario Bus trabajan en la ciudad unos 2.000 choferes. Actualmente la media de edad de los conductores en las empresas estatales es de 42,7 años y tienen una antigüedad promedio de 13,4 años trabajando en el sistema de transporte local. Según el convenio de trabajo de la Unión Tranviaria Automotor (UTA), los conductores de colectivos se jubilan a los 55 años.

Boggiano explicó que en los últimos años la inclusión de tecnologías como cajas de cambio automática, la tarjeta sin contacto y la puesta en marcha de carriles exclusivos incidieron en una baja sostenida de las enfermedades relacionadas con el estrés. Las dolencias físicas también disminuyeron, a pesar de que lideran el ranking de patologías padecidas por los colectiveros.

En manos de expertos

Las dolencias físicas son tal, que las empresas estatales incorporaron kinesiólogos que trabajan directamente para atenuar los dolores de tendinitis y musculares, muy frecuentes entre los trabajadores del volante.

Boggiano destacó además que las empresas cuentan con servicio médico en planta, con un plantel de profesionales estable que les permite conocer al personal con patologías de base, preexistentes o grupos de riesgo.

Es más, a la hora de remarcar políticas direccionadas a ir monitoreando el estado de salud de los choferes, el funcionario destacó que en la sede de la empresa, ubicada en la zona oeste de la ciudad, se instaló de forma permanente una balanza y un tensiómetro para poder ir chequeando las variables de los trabajadores. Apuntó que se está por adquirir un detector de glucosa y lanzó un dato de color: “Desde 2014 los choferes cuentan con disponibilidad de frutas de estación dos veces por semana en las instalaciones de la empresa”.

El directivo señaló que al ingreso a las empresas —como ocurre en todas las actividades—, se les hace un control preocupacional y que regularmente la aseguradora de riesgo de trabajo (ART) realiza controles e inspecciones del estado de salud de los choferes.

Para la secretaria de la Movilidad de la Municipalidad, Mónica Alvarado, las muertes de los dos choferes en los dos últimos meses producto de paros cardiorrespiratorios fueron “hechos aislados”. La funcionaria basó su afirmación en los constantes chequeos a los que son sometidos los conductores.

Enzo, un chofer de 53 años de la línea 122, murió a fines de julio; y Leonardo Cáceres, de 46 años, falleció el lunes pasado mientras conducía una unidad de la línea 143 en Ayacucho al 5200. La diferencia es que el deceso en el primer caso se desencadenó después de una fuerte discusión con un pasajero, mientras que en el segundo se descompensó el conductor, que perdió la vida pese a los intentos de reanimación de los médicos.

Boggiano señaló que la Semtur y La Mixta también realizan una serie de acciones adicionales no sólo para intentar bajar los riesgos laborales sino también para mejorar la salud de los empleados, que incluye “recomendaciones para mejorar la calidad de vida de los choferes”.

FuenteLa Capital
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