Tanto en ASSA como en Litoral Gas ya no manejan más dinero y sólo se puede abonar con tarjetas. Quejas de usuarios y consumidores.

Para evitar robos o complicaciones con el traslado de dinero, las empresas de servicios ya no reciben efectivo en sus sucursales. Para abonar una boleta atrasada, hacer un convenio de pago o pedir la reconexión del servicio, los trámites se alargan: la gestión comienza en las oficinas comerciales y termina en las cajas del banco o de las empresas de cobranza. Desde las asociaciones de defensa del consumidor advierten que los reglamentos del usuario obligan a las empresas a admitir todas las formas de pago y cuestionan las complicaciones que pueden tener los trámites para personas de edad, discapacitados o mujeres con niños.

Aguas Santafesinas (ASSA) fue la primera en permitir sólo el pago con tarjetas de débito y crédito para que los usuarios puedan cancelar sus deudas. El mes pasado se sumó también Litoral Gas. En el caso de la Empresa Provincial de la Energía, los pagos con efectivo se aceptan en cinco de sus nueve oficinas sólo si los clientes llegan a las cajas con el “cambio justo”. La medida coincide también con un aumento en la demanda de estos trámites.

“Es básicamente una cuestión de seguridad”, explicó el gerente de Relaciones Institucionales de Litoral Gas, José María González, y recordó que “las empresas de servicio manejan mucho dinero en efectivo y, últimamente, se están produciendo aglomeramientos importantes de gente, por eso se decidió que el efectivo quede en los bancos”.

El vocero de la firma recordó que en la sucursal de Rosario tuvieron varios intentos de robo, lo mismo que en la ciudad de Santa Fe y, en marzo pasado, sufrieron el robo de la caja fuerte de la sucursal de Venado Tuerto. “Entonces, y considerando que todas las empresas ya habían hecho lo mismo, se decidió dejar de manejar efectivo”, indicó.

Desde entonces, en las oficinas de Litoral Gas se puede abonar con tarjeta de crédito y débito, o con cheques personales. Caso contrario se reimprimen las boletas para que los usuarios puedan cancelarlas en bancos, rapipagos o a través de internet. “Y no hemos recibido quejas de los usuarios”, destacó González.

La misma modalidad emplea Aguas Santafesinas en sus centros comerciales desde hace dos años. “En su momento lo informamos con anticipación a los usuarios y no tuvimos reclamos”, señaló el gerente de Relaciones Institucionales de Assa, Guillermo Lanfranco.

La medida, explicó, buscó reducir los riesgos de manejar dinero en efectivo. “Las sucursales no están preparadas para esto, no tienen la infraestructura de un banco y los días de vencimiento solía haber mucho dinero en una caja de un local del centro que no tiene ninguna medida de seguridad. Además de lo que significa la logística para el movimiento del dinero hasta los bancos”.

Un perjuicio

La imposibilidad de abonar en efectivo dentro de las mismas oficinas comerciales de las empresas “genera un perjuicio a los usuarios”, advirtió el titular del Centro de Estudios Sociales y Acción Comunitaria (Cesyac), Marcos Aviano. Y señaló que hay muchos usuarios que aún no están bancarizados o que están acostumbrados a manejarse con efectivo.

“Las empresas tienen que garantizar todos los medios de pago”, apuntó Aviano y recordó que esto incluso está estipulado en algunas normas, como el reglamento del usuario del gas.

El referente de la Red Argentina de Consumidores, Christian Galindo, apuntó que “cualquier cambio en la modalidad de la prestación que se realiza unilateralmente genera un perjuicio al consumidor”. Además, dijo que si estas modificaciones no se comunican con antelación y por canales efectivos, “se afecta el derecho a la información del usuario que está garantizado por la Constitución, la ley de defensa del consumidor y el Código Civil, y resulta medular en cualquier relación de consumo”.

Para Galindo, “hacer doscientos metros para pagar una boleta en el banco, en lugar de hacerlo en la oficina de la empresa puede no parecer tan gravoso para cualquier persona, pero en el caso de un jubilado, un discapacitado o mujeres embarazadas o con niños menores, puede significar un gran trastorno”. Por algo, recordó, “estos grupos tienen prioridad de atención” en oficinas, bancos o comercios.

En la EPE, sólo con cambio justo

De las empresas de servicios públicos, la EPE es la única que actualmente acepta el pago con efectivo en sus oficinas. Eso sí: sólo con cambio justo. La modalidad tiene su origen en que el Banco Central descontinuó la entrega de valores de baja denominación hace algunos meses, razón por la cual los camiones de caudales dejaron de proveer cambio chico suficiente a las cajas de las sucursales.

“El Banco Central no nos está dando los billetes chicos que necesitamos para tener cambio, por eso seguimos cobrando en efectivo en la medida en que cada persona traiga el dinero justo”, explicaron.

El problema, advirtieron, recrudeció en los últimos meses; por lo cual ya se empezó a gestionar un nuevo contrato con otra entidad bancaria para suplir esa carencia.

“Hasta tanto, mantendremos los pagos con tarjeta de débito, crédito o home banking y, en efectivo, sólo con el dinero exacto”, afirmó un vocero.

Comentarios