El viernes serán los alegatos y en una semana podrían sentenciar a los responsables.


La mujer de Néstor Pavón (36) y su hijo de 13 años serán los últimos testigos en declarar en el juicio por el femicidio de Micaela García (21), en Gualeguay, Entre Ríos. El viernes serán los alegatos y en una semana podrían sentenciar a los responsables del crimen. Los tres imputados se enfrentan a la posibilidad una condena perpetua.

La esposa y el hijo son la única coartada del dueño del lavadero en el que trabajaba Sebastián Wagner (30), que no logró sostener su versión de los hechos durante el juicio. “Lo primero que no pudo hacer es sostener su declaración, que siempre tuvo contradicciones”, analizó Jorge Impini, representante de la querella.

Wagner fue el primero en declarar ante el Tribunal Oral N°2 de Gualeguay y confesó haber abusado de Micaela, aunque señaló a Pavón por el homicidio. Ese relató fue desmentido por su ex jefe y quien lo ayudó a escapar de Entre Ríos mientras todos buscaban a la joven estudiante de Educación Física en la ciudad.

La defensa de Pavón intentó instalar la hipótesis de que Wagner actuó solo y que Micaela se subió a su Renault 18 Break porque lo conocía de antes. Sin embargo durante el juicio los testigos presentados por el fiscal Ignacio Telenta declararon lo contrario: una vecina reconoció haber escuchado gritos en la calle, la mañana del 1° de abril, cuando Micaela García regresaba de una fiesta en el boliche King, estaba a tres cuadras de su casa y la interceptaron.

También los vecinos de Pavón, a quien él mencionó como testigos que lo habrían visto entrar a su casa, alrededor de las 4 de la madrugada, desmintieron sus dichos y negaron escucharlo llegar esa noche. O las mozas del restorán Terrazas, donde Pavón y Wagner cenaron la noche anterior, cuyos relatos no coinciden con los dichos de Pavón.

Para la fiscalía será clave el testimonio de su mujer y de su hijo (en Cámara Gesell), para hallar contradicciones y terminar con la única coartada del acusado de coautor del homicidio y abuso de Micaela.

Además, hoy está citado a declarar un perito y el concuñado de Gabriel Otero, que cenó con él la noche del femicidio.

A Otero lo vincula con el crimen un testigo que lo vio la mañana del 1° de abril, a las 8, en el barrio Hipódromo, cerca de la zona de chacras. Lo señala en el auto con Wagner y Pavón.

Pero es el único que lo ubica con ellos. Su madre y su novia dijeron ante el tribunal que esa noche cenó con su concuñado, regresó a la 1.30, y se fue a dormir, hasta el otro día a la mañana, cuando lo vieron lavando el auto que usaron para secuestrar a Micaela y trasladar su cuerpo.

En tres días serán los alegatos de la fiscalía, la querella y los abogados defensores. La semana que viene podría conocerse el adelanto de la sentencia.

El juicio se realizó a puertas cerradas por pedido de la familia de Micaela, que no asistió a las audiencias, excepto para declarar, y que prefirió que no se difundan detalles del crimen de su hija.