Es por comandar desde su celda de Coronda la captura de Franco R., una víctima equivocada. También pidieron que lo lleven a un penal federal.

A las 19.53 del 9 de septiembre un celular terminado en 802 sonó en una celda de la cárcel de Coronda. El usuario de la línea escuchó una voz nerviosa del otro lado que le decía: “Es otro, nos confundimos feo, nada que ver este amigo”. El que estaba en el calabozo vaciló un momento e indicó: “Uh, bueno, llevátelo igual, llevátelo igual, esperamos un rato a ver qué dice”. Ese diálogo fue mantenido por dos personas que tenían el propósito de concretar un secuestro extorsivo pero que se equivocaron al capturar a la víctima.

Según los dos fiscales que investigan el caso, el que estaba en la calle reteniendo a Franco R. y comunicando el error es Ezequiel David “Parásito” Fernández, hoy prófugo. El que recibía el llamado detrás de las rejas fue Ariel Máximo “Guille” Cantero, uno de los líderes de Los Monos, a quien identificaron por su tono de su voz y su particular forma de expresarse, además de que su línea estaba intervenida por la Procuración de Narcocriminalidad.

A “Parásito” la Policía Federal no lo encontró al allanar su casa de José Ingenieros al 7600. Sí detuvieron allí a su hermano, Nahuel Esteban Fernández, a quien consideran uno de los captores de Franco R.

En ese marco, ayer los fiscales federales de Rosario Federico Reynares Solari y de la Unidad Antisecuestros Santiago Marquevich pidieron al juez federal Carlos Vera Barros el procesamiento de Guille Cantero y Nahuel Fernández por secuestro extorsivo agravado por el número de intervinientes, por la portación ilegal de tres pistolas calibre 9 milímetros y la tenencia sin autorización de una ametralladora de Gendarmería Nacional, armas halladas en casa de los Fernández.

Pedido de traslado

Los fiscales subrayaron que, en virtud de ser jefe de “una renombrada agrupación narcocriminal” y haberse comprobado que tenía acceso a teléfonos con los que orquestó al menos un secuestro extorsivo, Cantero debe ser trasladado a un establecimiento penitenciario federal de máxima seguridad, lo que también pidieron a Vera Barros.

Dado que no hay unidades de esas características en Santa Fe, si el juez accede al pedido Cantero sería trasladado una vez más fuera de la provincia. El asunto es relevante en tanto los abogados del acusado obtuvieron la semana pasada la autorización de la Cámara Penal de Rosario para que el líder de Los Monos pasara de una celda de seguridad a un pabellón común. Y además, porque el confinamiento de “Guille” en la prisión de Rawson obligó el año pasado a un largo pleito legal para su retorno a Rosario. Incluso, estando en ese penal patagónico, Cantero fue imputado por amenazar de muerte al juez que atendía ese trámite, Edgardo Fertitta.

En el caso del secuestro que ahora se le imputa, los fiscales consideran que el hecho quedó consumado, dado que mantuvieron retenido unas horas a Franco R. tras haberlo levantado a punta de pistola en Seguí y Espinillo forzándolo a subir a un auto rojo con vidrios polarizados.

Los fiscales marcan que “Guille” organizó ese secuestro desde su celda en Coronda y que las escuchas registran los actos precedentes así como las conversaciones entre “Guille” y “Parásito” durante el cautiverio. En el momento en que lo llevaban al galpón “Guille”, según la acusación, daba indicaciones por teléfono: “Si lo escondemos, lo escondemos bien”.

También queda claro para los investigadores que los acusados buscaban un rédito económico. Un día antes del secuestro hablan de sacar “un par de gambas largas” y acuerdan pedir “por lo menos tres palos para que vayan bajando”. Incluso, de encontrar resistencia al pago, dicen que podrían obtener ventaja con la firma de un documento: “Olvidate que van a llorar, va a decir no tengo… de última…yo pago, pero fírmame ésto…”.

Como efecto de la pesquisa se ordenó requisar la celda de Cantero donde se secuestraron “tres cuadernos y libretas con variadas anotaciones, entre las que se encuentran diferentes números de teléfono”.

En la casa de los Fernández se encontraron cuatro armas, chalecos antibalas y pasamontañas. “Guille” se negó a declarar cuando se lo citó a indagatoria y Nahuel Fernández dijo no tener nada que ver con el hecho, adujo trabajar en un taller mecánico y desconocer a Cantero.

Los fiscales dijeron que no era verosímil que no supiera tal cosa, como que tampoco tuviera noción de que en el cuarto de su hermano, contiguo al suyo, “se escondía semejante cantidad de armamento y municiones”. Señalaron también que Nahuel tenía un celular sin chip colocado, lo que es extraño si se tiene en cuenta que es práctica habitual en delitos como el secuestro extorsivo que los delincuentes manipulen las tarjetas SIM y las introduzcan en distintos celulares. Para los fiscales Nahuel participó del secuestro de Franco R. junto a su hermano prófugo.

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