El gobierno de Donald Trump derogará hoy una medida emblemática de su antecesor Barack Obama sobre el clima, una promesa de campaña del candidato republicano para el resurgimiento de la industria minera de Estados Unidos, que es denunciada por ambientalistas.

El Plan de Energía Limpia fue firmado por Obama en 2015, con el objetivo de acelerar la transición energética e imponer una reducción del 32% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de las centrales térmicas para 2030 en comparación con las de 2005. Si el plan hubiera entrado en vigor, habría provocado el cierre de muchas de las centrales de carbón más antiguas y más contaminantes.

Sin embargo, está bloqueado por la justicia, a petición de una treintena de estados norteamericanos, en su mayoría republicanos. “La guerra contra el carbón ha terminado”, dijo el jefe de la Agencia estadounidense de Protección Ambiental (EPA), Scott Pruitt. “Mañana (por hoy) en Washington voy a firmar una propuesta para acabar con el llamado Plan de Energía Limpia de la administración anterior”, dijo Pruitt, un escéptico del cambio climático. En marzo, Trump firmó un “decreto sobre la independencia energética”, que ordenaba una revisión del plan climático estimando que muchas regulaciones ambientales eran “inútiles y destructoras de empleos”.

Según la Asociación estadounidense de Minería, la derogación del plan permitiría salvar 27.700 empleos de mineros y casi 100.000 si se considera toda la cadena de uso del carbón.

En junio, y en nombre de la defensa de los empleos estadounidenses, Trump también anunció su decisión de abandonar el Acuerdo Climático de París, firmado en diciembre de 2015 por 195 países para limitar el aumento del calentamiento global.El carbón sigue siendo un componente importante del panorama energético de EE.UU. pero en 2015 este mineral representó sólo el 21% de la generación de energía en el país.

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