La oposición denunció que se vence el contrato del relleno sanitario y no hay alternativas. El Municipio la refutó.

La problemática de la higiene urbana se metió en la campaña electoral. A una semana de las elecciones, la oposición y el municipio se cruzaron fuerte por la disposición final de los residuos.

El candidato a concejal de Cambiemos, Roy López Molina, denunció que a fin de año vence el contrato con el relleno sanitario de Ricardone y no hay alternativas superadoras más que volver a renovar.

La secretaria de Ambiente y Espacio Público, Marina Borgatello, refutó ese planteo y advirtió que desde junio está en el Palacio Vasallo un pliego para construir un espacio propio para depositar la basura que produce la ciudad.

López Molina lanzó la advertencia el domingo pasado en el debate de los candidatos a concejal que organizó La Capital, Canal 3 y Canal 5. Fue cuando se abordó el eje temático relacionado con salud, medio ambiente y desarrollo social.

Allí el candidato a concejal cuestionó al gobierno municipal por su falta de “previsión” ya que a fin de año vence el contrato ya renovado con la firma Resicom, propietaria del relleno sanitario de la localidad de Ricardone donde la Intendencia deposita la basura que generan los rosarinos. “Y no se ha planteado aún ninguna alternativa”, objetó.

Desde el Ejecutivo la respuesta no se hizo esperar. Borgatello recogió el guante y acusó a la oposición de faltar a la verdad y demorar los planes para encontrar una solución de fondo a la cuestión.

“Desde mediados de año se encuentra para su tratamiento en el Concejo un mensaje que envió el Ejecutivo con el pliego para licitar un nuevo relleno sanitario y los concejales de la oposición están demorando su aprobación”, disparó la funcionaria.

Para Borgatello, “los concejales y los referentes de la oposición deberían ser serios en el tratamiento de la cuestión ambiental y no hacer declaraciones para sacarle rédito político”.

López Molina planteó además en el debate que la ciudad no está cumpliendo con las exigencias de la ordenanza Basura Cero, que exigía una gradual disminución de las toneladas de basura que se envían al relleno sanitario, sin clasificar y sin poder reciclarse.

Tanto que el principal referente de la oposición sugirió sancionar una nueva norma que revise los plazos acordados años atrás ante el incumplimiento de parte del Estado municipal.

La secretaria de Ambiente rechazó esa sugerencia y respondió: “Los plazos y exigencias de Basura Cero son el norte hacia el cual se dirige el municipio, estamos trabajando intensamente en ese rumbo”.

“Este —siguió— no es un problema que tenga sólo la ciudad de Rosario. Las grandes ciudades del país y la región tienen dificultades con la disposición final de residuos y la higiene urbana. Para nosotros se trata de un asunto que debe pensarse y resolverse a escala metropolitana y en eso estamos articulando estrategias con los municipios vecinos”.

En ese marco, a fin de julio pasado se inauguró el Centro Ambiental de Gestión de Residuos Sólidos Urbanos (Girsu), ubicado en el margen sur de la autopista Rosario-Buenos Aires y arroyo Saladillo, en Villa Gobernador Gálvez, con mirada metropolitana.

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