Roy López Molina es diputado provincial por el PRO santafesino. Fue concejal en el período 2011-2015. Buscará volver al Concejo Municipal encabezando la lista de Cambiemos en Rosario.

No hay euforia ni exceso de confianza. La máxima política que bajan los estrategas de Cambiemos es seguir “caminando” la campaña hasta la hora de la veda. Roy López Molina, candidato a concejal por Cambiemos, parece seguir al pie de la letra esa consigna. Ganó la interna de su espacio con comodidad y fue el político más votado en la ciudad. Dice, por caso, que enfrenta el doble desafío de mantener los votos que en las Paso sacó Anita Martínez y “seducir” a más rosarinos para potenciar la chance cierta de un triunfo electoral

López Molina, actual diputado provincial, buscará el próximo domingo volver al Concejo Municipal (ya estuvo en el período 2011-2015) con el aura del ganador. Pero prefiere estar en un segundo plano, poniendo al “equipo” y a la “gente” como los protagonistas del futuro político para la ciudad. “Los protagonistas del cambio son los rosarinos, no los candidatos”, sostiene en una entrevista con La Capital.

—¿Cómo está encarando esta etapa final de la campaña?

—Con muchas ganas, sobre todo por tener un doble desafío. Por un lado, el de seguir cuidando la confianza de más de 160 mil rosarinos que ya empezaron a subirse al cambio el 13 de agosto, porque detrás de cada uno de ellos hay un sueño, una historia con la ciudad, ganas de estar mejor. Por otro lado, seguir animando a otros de que se puede vivir en una ciudad más segura, más limpia, más integrada. Esta es una elección de concejales, pero también una elección donde empezamos a construir el futuro de la ciudad que queremos y soñamos.

—¿Confía en que va a retener los votos que sacó la otra lista?

—Va a depender de los rosarinos, de los que acompañaron a nuestra lista, de los que lo hicieron por Anita (Martínez), que también hizo una buena elección. Son vecinos que creen en Cambiemos, en su ciudad, en el futuro que podemos construir juntos cuando tomen dimensión de todo lo que tiene para crecer Rosario. Pero no nos tenemos que quedar con eso, sino seguir entusiasmando porque en cada rincón de la ciudad hay vecinos que sienten que lo que conseguimos juntos durante los 30 años de un mismo gobierno no nos tiene que limitar a pensar que hay otros desafíos, como la seguridad, el transporte y la obra pública, que tenemos que encarar. El cambio tiene que ver con eso, con cuidar todo lo bueno que se hizo en estos años, recuperar el impulso inicial, pero también con nuevas ideas y equipos.

—El Frente Progresista los acusó de hacer clientelismo, de usar fondos públicos para captar votos…

—Nosotros no queremos perder el tiempo respondiendo las chicanas. Cuando nos vamos acercando a una elección aparecen estas denuncias infundadas, poco serias. Estas acusaciones son las respuestas de aquellos que en estos 30 años hicieron cosas buenas, pero que también demostraron que ya dieron todo lo que tenían para dar por la ciudad. Y hoy estamos frente a esta oportunidad, un momento único de saber que podemos ser la generación de rosarinos que construya ese futuro, que les deje una ciudad más linda a nuestros hijos, a nuestros nietos. No tenemos que perder el tiempo en responderle a los que inventan cualquier truchada para ver si pueden sacar alguna ventaja cortita en procesos electorales.

—¿Cuál es la fuerza con la que va a rivalizar: el Frente Progresista o el peronismo?

—El principal adversario hoy en Rosario tiene que ver con la continuidad o el pasado. Se define eso. Continuidad de aquellos que van a cumplir 30 años al frente de un gobierno o aquellos que están decididos a empezar a construir ese futuro mejor, teniendo para cada uno de los problemas que tiene Rosario una propuesta concreta y una solución. Y saber que se puede. Por eso el adversario tiene que ver con esto, de no caer en el conformismo, en la trampa de la campaña del miedo. Es importante que al cambio que empezamos a construir juntos lo defendamos. No le tengamos miedo a cambiar frente a algunos que dicen que si gana Cambiemos se termina la salud pública, se cierra o termina la oferta cultural que tiene Rosario, o que en cada repartición municipal se diga que si gana Cambiemos no van a trabajar más. Esto esconde una subestimación muy grande de aquellos que piensan que pueden manipular el voto de la gente a partir de generarle miedo. Pero no va a funcionar, porque los rosarinos saben quiénes somos y cómo trabajamos.

—¿Pensás esta elección como trampolín para tu candidatura a la Intendencia en 2019?

—Quien quiera pensar hoy lo que va a pasar dentro de dos años probablemente descuide el presente y boicotee el futuro. Cambiemos es la alternativa real de cambio en la ciudad y ese cambio no lo garantiza un solo candidato, sino un gran equipo de gente que hace diez años viene laburando para su ciudad. Acá los protagonistas del cambio son los rosarinos, no los candidatos. Ese cambio se va a garantizar cuando los rosarinos se sientan cada vez más protagonistas a partir de un gran equipo. Nosotros somos la lista de Cambiemos en Rosario.

—¿Cree que la elección en Rosario se polarizará como la nacional?

—Si bien son otros los actores, hay ganas de subir a Rosario al cambio. De sumarlo a todo lo bueno que comenzó para el país en 2015, producto de argentinos que se cansaron de la corrupción, de que les mientan y los prepoteen. Hay ganas de que se empiece a reflejar en Rosario ese cambio. Porque es una ciudad de muchos contrastes, donde en diez cuadras te podés encontrar con dos mundos distintos. Por eso hay que trabajar, por ejemplo, en esa ordenanza que impulsamos para tener criterios más equitativos para la obra pública o incorporar tecnología para vivir más seguros, como los sistemas de lectura de patente. Todo lo bueno que se está haciendo a nivel nacional (saliendo de la crisis, bajando la inflación y creando empleo) hay ganas de empezar a desarrollarlo en Rosario.

—El socialismo dice que ustedes son iguales al kirchnerismo: no hacen obras en Rosario y la discriminan en el reparto de fondos nacionales.

—Eso es falso, y no porque lo diga yo. Basta ver la cantidad de obras que en este momento se está haciendo en Rosario, en el gran Rosario y en toda Santa Fe. El presupuesto nacional en obras públicas 2018 en comparación con el del 2017 duplica la inversión en obra pública para Santa Fe. La provincia es la tercer más beneficiada, por sobre Mendoza y Córdoba. Y eso lo vemos en las rutas 33 y 34, las obras en barrio Roque Sáenz Peña, la Cerámica, Itatí, terminar la avenida de circunvalación. Rosario es la primera ciudad en firmar un convenio público-privado para hacer viviendas del Procrear en los terrenos del Tiro Federal. Hay cientos de ejemplos de esa presencia real del Estado nacional en Rosario, que durante los 12 años del kirchnerismo fue literalmente discriminada.

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