La alianza antijihadista, apoyada por EE.UU., afirmó haber retomado el control total tras más de cuatro meses de combates.

La ciudad siria de Raqqa fue liberada de milicianos del grupo extremista Estado Islámico , afirmó hoy un comandante de las fuerzas sirias, que informó de operaciones de limpieza para despejar la ciudad de minas terrestres y células extremistas.

Ya no había enfrentamientos en la ciudad, indicó el general de brigada Talal Sillo y agregó que más tarde se haría una declaración formal acorde a “la caída de la capital del terrorismo”.

Docenas de milicianos que se negaron a rendirse plantaron su última defensa en el estadio de la ciudad, que se había convertido en una prisión de la milicia radical. En un primer momento no estaba claro si aún quedaban milicianos dentro del estadio.

La ciudad de Raqqa cayó en manos del grupo armado en 2014 y se convirtió en la capital de facto de su autoproclamado califato en Siria.

Horas antes, las fuerzas de liderazgo kurdo y con apoyo estadounidense que combaten a Estado Islámico en Siria anunciaron la toma del hospital de Raqqa, que servía de cuartel general el grupo extremista conocido también por las siglas ISIS.

La toma del hospital dejó a los milicianos arrinconados en torno al estadio municipal de la ciudad, convertido en una enorme prisión en la que encarcelaron a cualquiera que se opusiera a su brutal gobierno.

Caer en Raqqa es un enorme golpe para la milicia extremista, que perdió territorio en Siria e Irak, como ocurrió hace dos meses con Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak.

La importancia de Raqqa

El grupo declaró que la ciudad a orillas del Éufrates, que arrebató a otros rebeldes sirios a principios de 2014, sería la capital de su autoproclamado califato. Su ocupación convirtió a la metrópoli en el epicentro de un régimen brutal, donde se decapitaba a los disidentes y se planificaban atentados terroristas.

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) tomaron ayer la “Plaza Paraíso”, que los milicianos extremistas utilizaban para ejecuciones y decapitaciones, obligando a los vecinos a presenciarlas tras convocarlos con altavoces.

La plaza, antes conocida por su famosa heladería, no tardó en ser conocida como Plaza del Infierno.

La batalla por Raqqa comenzó en junio y se alargó ante la dura resistencia de los milicianos extremistas. La ciudad sufrió graves daños en los combates, que han dejado la mayoría de sus edificios en ruinas.

Evacuados

Los últimos días, en virtud de un acuerdo negociado, los últimos civiles atrapados en la ciudad pudieron ser evacuados y los jihadistas sirios, unos 275, fueron autorizados a dejar la ciudad junto a sus familias.

La coalición internacional liderada por Washington indicó que los combatientes extranjeros no serían autorizados a dejar Raqa.

“Lo último que queremos es que los combatientes extranjeros sean liberados para poder regresar a sus países de origen y causar más terror”, declaró el domingo el portavoz de la coalición, el coronel estadounidense Ryan Dillon.

Comentarios