La medida afecta a empleados, religiosos y diplomáticos a partir de 2018 para no cooperar “con una práctica que daña la salud”.

Una de las nuevas medidas tomadas por el Papa, anunciada ayer en medio de la misa, prohíbe el uso de teléfonos celulares mientras habla (“Me da mucha tristeza cuando celebro misa en la Plaza o en la Basílica y veo tantos celulares levantados, no sólo de fieles, sino también de algunos curas y obispos”, dijo”). Y eso no fue todo, ahora Francisco decidió que en el Vaticano no se venderán más cigarrillos a empleados, religiosos y diplomáticos a partir de 2018 para no cooperar “con una práctica que daña la salud”, de acuerdo con lo publicado por la agencia Télam.

“El Papa ha decidido que el Vaticano dejará de vender cigarrillos a sus empleados a partir de 2018. El motivo es muy simple: la Santa Sede no puede cooperar con una práctica que daña claramente la salud de las personas”, informó el portavoz papal, Greg Burke.

Los empleados del Vaticano pueden comprar cigarrillos en el denominado “Magazzino”, un centro comercial de dos pisos que funciona en la ex estación ferroviaria del Estado más pequeño del mundo.

“Hasta ahora, los empleados y pensionistas del Vaticano podían comprar los cigarrillos con descuento, lo que suponía una fuente de ingresos para la Santa Sede”, agregó Burke. En el Vaticano, diez atados de una de las marcas líderes se comercializan 45 euros, cuando afuera esa misma cantidad de paquetes cuesta 54 euros, lo que supone un descuento de casi el 20%.

“Ningún beneficio puede ser legítimo si le está costando la vida a la gente”, planteó Burke.

Además de los empleados laicos y religiosos y de los pensionados del Vaticano, los diplomáticos acreditados ante la Santa Sede son también clientes habituales del almacén, que ofrece asimismo bebidas alcohólicas, productos electrónicos y marcas de primera línea a precios inferiores a los del mercado.

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