En diálogo con su invitada, Susana Giménez aprovechó su ciclo para revelar qué le sucedió cuando tomó una pastilla recetada por la falsa médica.

El programa de Susana Giménez comenzó con la visita de Silvia Süller. Luego de algún tiempo sin ir al programa, la ex pareja de Silvio Soldán charló con la diva durante un extenso segmento en el que dio su mirada sobre el caso que involucra a Giselle Rímolo.

En el primer tramo de la entrevista, Süller contó que está trabajando en Paraguay desde mayo, que participó en la versión local de Cuestión de peso y también del Bailando por un sueño de ese país, aunque duró solo dos ritmos porque “no quería ni ensayar ni bailar”. Muy divertida, Silvia reconoció que se siente muy cómoda allí: “Paraguay me ama”.

Luego fue directo al caso Rímolo y dijo: “Yo soy la madre de esa causa (.) no hubiera salido a flote si no la saco yo”. Süller brindó su punto de vista sobre la acusada y remarcó que “estuvo nueve años matando gente”. Más adelante, y ante la sorpresa de Susana, Süller destacó: “En una causa tiene que haber un autor intelectual y un autor material, ella era la material, ¿quién era el autor intelectual?”, y agregó: “El autor intelectual es [Silvio] Soldán”. Süller contó que el conductor televisivo estuvo muy involucrado en la clínica para adelgazar e incluso dijo que “compró todo”, en referencia a los sellos en los que figuraba la matrícula de Rímolo.

En ese momento, Susana hizo pública su experiencia con una medicación que le recetó la supuesta doctora. La conductora confesó: “Ella me dio unas pastillas para adelgazar, nunca las tomé. Un día voy a salir para el canal y me miro y digo estoy hecha una vaca, me voy a tomar una pastilla. Me tomo la pastilla, me voy al canal (.) y llegué y me agarró un dolor de cabeza que casi me muero”. Giménez contó que ante ese malestar le tomaron la presión y tenía veinte de máxima, un valor altísimo que le generó un pequeño derrame: “Me internaron en Fleni, estuve una semana, me hicieron de todo”. Susana contó que algunos profesionales analizaron entonces la pastilla que había tomado y detectaron que tenía Fenil propilamina, una sustancia que está prohibida en muchos países.

Dueña nuevamente de la palabra, Silvia Süller denunció que Rímolo facturaba por día “entre cien y ciento cincuenta mil dólares”, y que mucha gente del ambiente solía ir allí. Según su punto de vista, “en esto todo es plata, el autor intelectual es Soldán y voy a decirlo hasta que me muera”, y agregó: “Él puso más de dos millones de dólares para que lo sacaran de la causa”.

Por último, se refirió a la que, según ella, es la táctica de Rímolo para no ir presa: “Cada vez que la quieren meter en cana, se toma un frasco de pastillas y se hace la que está muerta”.

FuenteLa Nación
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