El hijo de la expresidenta fue citado por el juez Julián Ercolini. Dijo que lo investigan por “operaciones comerciales lícitas”.

Máximo Kirchner presentó un escrito y no respondió preguntas durante la declaración indagatoria ante el juez federal Julián Ercolini por la causa Hotesur, en la que se investiga una maniobra de lavado de dinero.

En su descargo, el diputado nacional del FPV repitió los argumentos expuestos en el mismo expediente por su madre. Florencia, en tanto, está convocada para el miércoles.

El hijo de la ex mandataria pidió su sobreseimiento y denunció que “han sido vulneradas de manera grosera las pautas más elementales que hacen al debido proceso legal”. Y señaló que se lo investiga por “operaciones comerciales absolutamente regulares y lícitas”.

“Existen por lo menos siete decisiones judiciales firmes que han analizado todas las transacciones a las que se hace referencia, descartando la existencia de delitos, entre ellos, el de lavado de activos”, agregó Máximo Kirchner.

El juez Ercolini decidió citar a los hijos de la ex presidenta tras un requerimiento formulado por los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques.

En este expediente se investigan supuestas irregularidades societarias y una presunta maniobra de lavado de dinero proveniente de sobornos de contratistas de obra pública, como el empresario detenido Lázaro Báez.

Según la investigación judicial, los sobornos se habrían pagado a través de la simulación de alquileres de habitaciones del Hotel Alto Calafate, administrado por la firma Hotesur, de la familia Kirchner.

“Esta presunta maniobra, reitero, más allá de su absoluta falsedad, jamás podría importar una operatoria de lavado de activos, toda vez que ese dinero, de principio a fin, circuló dentro del sistema financiero legal”, se defendió Máximo Kirchner en su escrito.

La empresa Hotesur fue adquirida en 2008 por Néstor Kirchner, cuando renunció el directorio anterior y asumió otro conformado por una sobrina y un socio del ex presidente en la inmobiliaria, Osvaldo Sanfelice, además de Adrián Berni –el máximo ejecutivo de Lázaro Báez en Valle Mitre– y otros hombres del entorno compartido por ambos.

Después de la muerte de Kirchner, Hotesur quedó bajo el control de Cristina y sus dos hijos, Máximo y Florencia.

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