Presentó una demanda ante la UE por la propagación de datos falsos en redes durante la crisis. Assange, sospechado.

Ahora le toca a España: la maquinaria rusa de manipulación y desinformación a través de Internet, que actuó en el proceso del Brexit y en la última campaña presidencial de Estados Unidos, opera a toda máquina para influir en la crisis de Cataluña.

La propagación de millones de mensajes con datos falsos reproducidos hasta el infinito en las redes sociales empujó ayer al gobierno de Mariano Rajoy a presentar una denuncia ante el Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE).

Diversas investigaciones conocidas en los últimos días revelan que cuentas coordinadas con origen en Rusia y también en Venezuela difunden noticias de medios como RT o Sputnik, que dependen del Kremlin, con contenidos favorables al independentismo catalán y muy gravosos para la imagen internacional de España.

“No nos consta formalmente que el gobierno ruso esté detrás de esto, pero sabemos que este tráfico viene de redes que tienen su punto de propagación en Rusia -dijo el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis-. Se trata de información falsa que contribuye a aumentar la desinformación y que pretende debilitar a la UE”.

Los contenidos virales que alertaron al gobierno de Rajoy se multiplicaron en los días posteriores al referéndum separatista por el gobierno de Cataluña el 1º de octubre. En general, se trata de mensajes que exageraban -a veces con imágenes ficticias o manipuladas- la represión policial contra los ciudadanos que acudieron a votar aquel día.

También se difundieron noticias falsas sobre censura y violencia contra medios independentistas y tesis sobre supuestas violaciones legales en las que habría incurrido Rajoy para destituir al gobierno de Carles Puigdemont después de que proclamó la república, el 27 de octubre.

Uno de los argumentos más empleados consiste en comparar el gobierno de Rajoy con la dictadura franquista, algo que se le oyó también a Puigdemont en Bruselas, donde intenta eludir la acción de la justicia española.

En La Moncloa atribuyen a esta red de hackers gran parte de la culpa de que a Rajoy le haya costado más de lo esperado encontrar un respaldo monolítico de la comunidad internacional en su batalla por la unidad de España. Y teme que esa injerencia enturbie la campaña hacia las elecciones del 21 de diciembre, con las que aspira a encarrilar la crisis.

Una investigación de la Universidad George Washington, publicada el fin de semana por El País, analizó millones de mensajes en redes sociales vinculados a la crisis de Cataluña. El informe concluye que RT y Sputnik lograron que sus enlaces se compartieran mucho más que los de los medios públicos españoles -EFE y RTVE- o los de grandes marcas internacionales como The New York Times, CNN o The Guardian.

Según los autores, las plataformas empleadas para viralizar esos contenidos fueron en un 32% cuentas con base en Venezuela y vinculadas con el chavismo, seguidas por perfiles falsos o automatizados, y en un 25% cuentas anónimas que sólo se dedican a difundir material de RT y Sputnik.

“Es un tema grave, donde la democracia tiene que hacer frente a los retos de las nuevas tecnologías. Europa tiene que tomarse esto muy en serio. No es posible que fuerzas ajenas quieran alterar y desestabilizar nuestro orden constitucional”, señaló el ministro de Educación y vocero del gobierno, Íñigo Méndez de Vigo.

La figura pública más conocida detrás de la campaña internacional es el ciberactivista Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, que vive asilado en la embajada de Ecuador en Gran Bretaña. Desde su cuenta de Twitter lleva tres meses convertido en un soldado del separatismo, propagando datos falsos sobre la viabilidad de la independencia y sobre la supuesta represión española.

El País reveló ayer que Assange se había reunido el 9 de este mes en su refugio londinense con el empresario Oriol Soler, uno de los principales ideólogos del independentismo. Para el gobierno de Rajoy ese encuentro invita a pensar que existe una coordinación entre Assange y los promotores de la secesión.

FuenteLa Nación
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