Luego de la primera vuelta del pasado 19 de noviembre, el ganador saldrá del opositor Sebastián Piñera y el oficialista Alejandro Guillier.

A dos semanas para la segunda vuelta en la que se elegirá al presidente de Chile, arrancó la campaña electoral en medio de un intenso despliegue del opositor de centroderecha Sebastián Piñera y el oficialista Alejandro Guillier para conseguir el esquivo voto ciudadano. El balotaje se hará el 17 de diciembre.

A partir de ayer, ambos tendrán diariamente cinco minutos cada uno en la llamada “Franja Electoral”, un bloque que se difunde gratuitamente en horario estelar en los canales de la televisión abierta para que los candidatos den a conocer sus planteamientos programáticos a los chilenos.

Piñera, que ya gobernó entre 2010 y 2014, llega con el 36,6 % de los votos que consiguió tras ganar la primera vuelta el 19 de noviembre, frente al 22,7 % del senador oficialista Alejandro Guillier.

El ex mandatario, un acaudalado empresario de 68 años, es respaldado por Chile Vamos, un bloque que componen entre otros el Partido Renovación Nacional (RN) y la Unión Demócrata Independiente (UDI), la formación que colaboró más estrechamente con la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990). Pero además cuenta con el apoyo del ex candidato presidencial José Antonio Kast, un diputado que se fue de la UDI y que logró en la primera vuelta el 7,9 % de los votos. Ese mismo día le ofreció al ex presidente su respaldo “sin condiciones”.

En cambio, Guillier, un conocido periodista de 64 años, es respaldado por la Nueva Mayoría, el desgastado bloque de centroizquierda que componen, entre otros, socialistas, socialdemócratas, comunistas y democristianos. Bajo la presidencia de Michelle Bachelet, en el poder desde 2011, la coalición ha sufrido una marcada erosión y por ello debió recurrir a una figura popular e independiente, como Guillier.

El postulante oficialista busca captar el 20,2 % que logró en el primer turno el Frente Amplio (FA), una alianza que llevó como candidata a la también periodista Beatriz Sánchez y que se convirtió en la tercera fuerza política del país. Pero el FA, que integran 14 partidos y movimientos, desde humanistas hasta liberales de izquierda, evitó apoyar abiertamente a Guillier para la segunda vuelta del 17 de diciembre. Un golpe, dado que un respaldo de Beatriz Sánchez hubiera sin dudas inyectado energías a la candidatura de Guillier. A esto debe sumarse la aguda crisis en la Democracia Cristiana, que fue a la primera vuelta con su propia candidatura el 19 de noviembre. La también presidenta de la DC, Carolina Goic, obtuvo apenas el 5,88 % de votos, el mínimo histórico para un postulante de su partido. Renunció al día siguiente, dejando una DC a la deriva y en caída.

“Esperamos que quienes nos apoyaron concurran a las urnas. El poder está en ustedes y así debe expresarse”, declaró Beatriz Sánchez sobre la falta de apoyo directo a Guillier. La ex candidata aclaró, sin embargo, que al FA “no le da lo mismo quien gobierne”. “Sabemos que Piñera representa un retroceso; más desigualdad y exclusión, menos derechos, menos libertades, en sentido completamente contrario a las demandas que día a día escuchamos en la calle”, subrayó Sánchez, mientras precisó en esa oportunidad que Guillier “tiene planteamientos que son ambiguos”, por lo que los chilenos “necesitan mayor claridad” de su parte.

A las elecciones del 7 de diciembre están convocados poco más de 14 millones de votantes. En la primera vuelta concurrió a las urnas menos del 50 % de los empadronados, por lo que el Gobierno y los partidos políticos han reiterado su llamado a votar, en un país donde el sufragio es voluntario. El ganador asumirá el 11 de marzo de 2018 por un período de cuatro años, en sustitución de Michelle Bachelet, que termina su segundo mandato no consecutivo.

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