Una masiva concurrencia de votantes se registró este domingo en Paraguay en las elecciones primarias para elegir candidatos a presidente y legisladores con miras a los comicios generales de abril de 2018.

En reñida puja en el oficialista Partido Colorado (derecha), el disidente Mario Abdo Benítez derrotaba por 50% a 44% al economista Santiago Peña, delfín del presidente Horacio Cartes, con el 60% de las mesas escrutadas, reportó el tribunal electoral.

En el Partido Liberal (centroderecha), el político Efraín Alegre apabulló a su rival coyuntural Carlos Mateo Balmelli por el 62% contra 25% de votos, tras el 80% de las mesas escrutadas.

De confirmarse las tendencias, Benítez (de 44 años) y Alegre (54) pugnarán por la Presidencia de Paraguay en las elecciones generales programadas para el 22 de abril de 2018.

Alegre encabezará una alianza con partidos y movimientos de izquierda a cambio de la cesión de la vicepresidencia al conocido periodista radial Leonardo Rubín.

Rubín representa al Frente Guasú (Frente Grande) que lidera el ex obispo católico Fernando Lugo, quien fue presidente del país entre 2008 y 2012 y actualmente preside el Congreso guaraní.

“El Partido Liberal está entusiasmado porque vive un momento de construcción de una gran alianza. Por primera vez, estamos unidos toda la oposición”, señaló Alegre, ex rival del actual presidente Cartes en las elecciones del 2013.

Abogado y ex ministro de Obras Públicas del Gobierno de Lugo, el líder opositor dijo que “democráticamente, en las urnas, vamos a derrotar en abril al partido Colorado”.

REFORMAR LA JUSTICIA

De llegar a presidente, Alegre dijo que promoverá una constituyente para reformar la justicia e instalar mecanismos para reducir las desigualdades.

“Estamos al lado de los compatriotas excluidos de la sociedad”, afirmó, refiriéndose al 28% de pobres y el 10% de los que viven en extrema pobreza.

Abdo Benítez, hijo de un ex hombre de confianza del ex dictador Alfredo Stroessner (1954-89), hizo un llamado a la unidad a los seguidores de su adversario interno Peña y lanzó: “¡Viva el partido Colorado!”.

En su campaña había atacado a Peña al que describió como “candidato artificial y como tal peligroso para la democracia, producto del capricho de Horacio Cartes”.

Prometió destruir el tráfico de influencias en la administración de justicia, “los antivalores que deterioran la calidad de nuestra democracia y nos impiden avanzar como sociedad”.

“Voy a promover un gran diálogo nacional para una reforma constitucional que despolítice el mecanismo de ingreso a la justicia. Hacer todo esto ya es suficiente y que valen los cinco años de gobierno”, expresó el político en declaraciones a la AFP.