Rosario. La tendencia se repite: el consumo está muy segmentado, lo que implica que un sector social adquiere regalos caros y otro, poco y nada.

De nuevo los comerciantes cruzan los dedos para que un solo día, hoy, salve las papas para el resto de enero. Es que al menos hasta ayer las ventas de Reyes venían “tibias” y casi exclusivamente destinadas a los más chicos. Por ende, las jugueterías y en menor medida las librerías y algunos locales de indumentaria infantil serán los únicos negocios beneficiados con la llegada, esta noche, de los Magos de Oriente. Pero lejos en el tiempo quedaron las “colas” de clientes esperando su turno para comprar regalos, recordó ayer el titular de la Cámara de Jugueterías, un “histórico” del rubro, Coco Benzi. El dirigente estimó que esta vez las ventas quedarán, en pesos, entre un 10 y un 15 % por arriba de la misma festividad de 2017, aunque si se considera la inflación las cuentas darán “para atrás”.

Con todo, en el local de Benzi, la cadena Gulliver, no estaban vendiendo mal. “Lo que pasa es que en Navidad, por ejemplo, la gente compra juguetes de menor costo para regalar a una mayor cantidad de chicos; en cambio, para Reyes compra sólo para sus hijos y gasta más”, sostuvo.

Según el comerciante, las jugueterías tienen tres fechas con las que luego bancan buena parte del año: Día del Niño, Nochebuena y Reyes. En el medio se stockean, con lo que logran acolchonar la inflación.

Los precios recorren un arco amplio, desde 13.500 pesos un auto a batería, hasta un Play Móvil a menos de 300 o un autito de colección a 80.

Pero hay otras realidades. Por ejemplo, la de los puestos callejeros. En el especializado en chiches de Sarmiento y Córdoba todo era queja. “No vendí na-da”, deletreó su dueño, Saúl, quien precisó que para Navidad “se movió algo”, pero a partir de entonces la actividad se paró.

“El sábado pasado (por el 30 de diciembre) hice apenas 150 pesos”, detalló, para cifrar su escasa expectativa en lo que pueda pasar hoy, víspera de Reyes.

Quizás por el calor y el hecho de que mucha gente no hubiera cobrado aún (hipótesis que barajaban los propios comerciantes), ayer se veían pocas bolsas de compras. Entre ellas, las que portaba Mónica para sus “nueve nietos”, todas bolsas de Falabella y Lader, con juguetes y ropa a razón de 300 pesos por regalo.

Los libritos de cuento son otra opción. En La Técnica, por ejemplo, confiaron en que Reyes moverá el amperímetro, gracias a una increíble variedad de formatos que complementan al libro tradicional: todo tipo de textos didácticos, con rompecabezas, con títeres, sumergibles, para armar…

Y como la entrega de regalos para Reyes parece circunscribirse cada vez más a la ilusión de los chicos, muy pocos locales de indumentaria infantil notaban ayer la diferencia entre la víspera de la festividad y un día común.

“A esta altura deberíamos haber vendido, pero todo está demasiado tranquilo”, contaron en Mundo Bebé. Desde otro local, Kshamenk, dijeron estar vendiendo “poco y nada”, resignados además por la convicción de que el 6 de enero los niños siempre esperan “más juguetes que ropa”.

En la mayoría de los locales consultados por La Capital se escucharon respuestas similares. Que las ventas venían “tibias”; que la mayoría aún no había cobrado y que muchos de los regalos serán “chucherías” que se comprarán en cada barrio.

Los Magos de Oriente saldrán en caravana por Rosario

Los Reyes Magos no olvidarán Rosario. Hoy, a las 20.30, recorrerán las cercanías de la parroquia de Lourdes, por Pueyrredón, Córdoba, Oroño y Pellegrini, para regresar a la iglesia. Allí ofrendarán sus regalos en el pesebre y luego repartirán globos y caramelos. Mañana, a las 9, visitarán el Geriátrico de Ayolas 141. Ambas actividades fueron organizadas por el grupo carismático Peña del Horeb. Mañana, a la misma hora, en Salta 2141, familiares de las víctimas de la explosión que se cobró 22 vidas también recibirán a los Reyes, quienes en una autobomba irán entregando caramelos y regalos hasta llegar a la Maternidad Martin. Allí volverán a dejar obsequios, para luego recorrer el Hospital Vilela, el Provincial, el Centenario y el Zona Norte. Todo con la ayuda de la comunidad de Arteaga, que donó una gran cantidad de juguetes, contó Adrián Gianangelo, hermano de Débora, una de las víctimas de la trágica explosión.