La sorpresiva ola de protestas se produce por la crisis económica, pero el régimen islámico culpa a EEUU, Israel y su vecino, Arabia Saudita.

El jefe del ejército iraní, el general Abdulrahim Mussavi, advirtió que las fuerzas armadas intervendrán para “ayudar a la Policía” en la represión de las protestas surgidas en el país en la última semana. Las marchas contra el régimen islámico han dejado al menos 21 fallecidos, aunque las cifras podrían ser más altas. El nivel de clausura informativa y de represión hacen difícil incluso el envío al exterior de imágenes mediante las redes sociales, censuradas por el régimen islámico. El malestar de fondo, sin embargo, es más económico que político, dado que el país atraviesa por una prolongada crisis, con caída del nivel adquisitivo y del consumo de bienes básicos.

“El gran Satán (Estados Unidos), los sionistas (Israel) y su nuevo lacayo (Arabia Saudita) quieren dañar a Irán. Si fuese necesario, el Ejército participaría en la lucha contra los (manifestantes) seducidos por el demonio”, dijo el general Mussavi, citado por el portal de noticias Asriran.

De todas formas, Mussavi advirtió que por el momento “no fue necesaria” la intervención del Ejército.

Las protestas que comenzaron la semana pasada se dirigieron en un primer momento contra la política exterior y económica del Gobierno, pero después se extendieron a todo el sistema político, dominado por los clérigos islámico shiítas. El ayatolá Ali Jamenei, el “líder supremo” político y religioso de Irán, culpó “a fuerzas extranjeras de la escalada de las protestas” en el país desde el pasado jueves, que dejaron al menos 21 muertos y más de 1.000 detenidos.

Las noticias que llegan de Irán son escasas y mayormente del régimen islámico. Incluso las fotos de las protestas son escasas. La censura estricta de las redes sociales ha impedido ese canal de expresión e información. El nivel de represión y control policial es ya de por sí muy alto en Irán, un país que sólo formalmente es una democracia, y ni siquiera esto para los estándares occidentales.

Por su parte, la premio Nobel de la Paz iraní Shirin Ebadi hizo un llamamiento a la desobediencia civil y a continuar con las protestas contra el Gobierno y el clero islámico en su país, informó el periódico londinense en árabe “Al Sharq al Awsat”.

Ebadi animó a sus compatriotas a “permanecer en las calles”, pues se trata de un derecho contemplado por la Constitución iraní.

La premio Nobel de la Paz insistió en que es necesario evitar la violencia y explicó que los iraníes deben presionar al Gobierno dejando de pagar las facturas de la luz y el agua y los impuestos, y retirando su dinero de las cuentas en bancos estatales.

La activista por los derechos humanos vive exiliada en Londres. El régimen islámico iraní y sus medios afines señalan que el diario “Al Sharq al Awsat” está financiado con fondos de Arabia Saudita, país sunita es el principal enemigo de Irán, potencia shiíta, la rama minoritaria del islam.

En la noche del miércoles también se registraron manifestaciones. Los activistas, blogueros y periodistas publicaron en las redes sociales videos de algunas protestas en varias ciudades.

No está claro cuántas personas han participados en las manifestaciones. El gobierno lógicamente las minimiza y cuenta con la ventaja de no tener a una prensa que se pueda mover con libertad. El ministro del Interior, Abdulurea Rahmani Fasli, dijo que en las protestas hubo “un máximo de 42.000 personas”, número totalmente incomprobable por fuentes independientes.

El propio ministro reconoció es difícil hacer una estimación de la cifra, porque las protestas se han desarrollado “en pequeños grupos en diferentes ciudades”.

“Las autoridades relevantes nos han informado de que máximo fueron unas 42.000 personas y esa no es una cifra elevada”, señaló.

La Guardia Revolucionaria declaró el miércoles que en las protestas registradas en los últimos días habían participado entre 1.500 y 15.000 personas.

La información sobre participantes y posibles víctimas o detenciones son difíciles de confirmar. El Gobierno iraní ha tomado medidas para dificultar el acceso a internet y bloqueó las redes sociales. Por lo demás es comprensible que el nivel de represión haya causado una retracción de las protestas.

Ayer volvieron a registrarse marchas de apoyo al Gobierno para demostrar el presunto “respaldo popular” del régimen islámico iraní, acusado de apoyar a grupos terroristas como el Hezbolá de Líbano, responsable del terrible atentado de la Amia, en Argentina, en 1994.