El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, tomó juramento hoy al nuevo gabinete ministerial, al que denominó “de reconciliación” porque con él procurará calmar la polémica que desató el indulto que concedió a fines del año pasado al ex mandatario Alberto Fujimori.

El nuevo equipo, que igual que el anterior es presidido por la segunda vicepresidenta del gobierno, Mercedes Aráoz, tiene ocho nuevos integrantes y una ministra que cambió de cartera, mientras permanecen otros nueve funcionarios.

Sin embargo, pese a sus intenciones, Kuczynski no logró que aceptaran incorporarse al gabinete figuras de partidos opositores.

Los únicos extrapartidarios son los nuevos ministros de Trabajo, Javier Barreda, y de Salud, Abel Salinas, que pertenecían al Partido Aprista Peruano (PAP) del ex presidente Alan García, organización que los expulsó de sus filas apenas juraron.

Entre las novedades del gabinete figuran la asunción del general retirado Jorge Kisic en Defensa y la del novelista Alejandro Neyra en Cultura, así como el pase de Cayetana Aljovín de Energía y Minas a Relaciones Exteriores.

También juraron los nuevos ministros de Agricultura y Riego, José Arista; de Desarrollo e Inclusión Social, Jorge Meléndez; de Salud, Abel Salinas; de Producción, Lieneke Schol, y de Energía y Minas, Ángela Grossheim.

Entre los ratificados figuran los ministros de Justicia, Enrique Mendoza -considerado como uno de los arquitectos del indulto a Fujimori-, y de Vivienda, Carlos Bruce, uno de los principales voceros del oficialismo.

Kuczynski había perdido en las últimas semanas a los ministros del Interior, Carlos Basombrío; de Defensa, Jorge Nieto, y de Cultura, Salvador del Solar, por disidencias con los argumentos del presidente para explicar sus nexos con la cuestionada empresa Odebrecht, el primero, y con el indulto a Fuijimori, los otros dos.

Tras la ceremonia, Kuczynski prometió “un gobierno cercano a la gente y sus necesidades, dispuesto a solucionar los problemas que enfrentan en el día a día, colocando al Estado al servicio y no a los intereses personales”.

“Necesitamos poner a un lado nuestras diferencias por este objetivo mayor, que es la unión”, subrayó el mandatario, quien dijo que mantendrá “una ruta de diálogo permanente con los ciudadanos”, según reportaron las agencias de noticias Andina, DPA y EFE.

Perú vive un clima de crispación política luego de Kuczynski indultara a Fujimori -condenado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad- tres días después de que el Congreso unicameral no alcanzara los votos necesarios para destituirlo gracias a la abstención de 10 legisladores fujimoristas.