Se realizan cotejos de balas y barridos electrónicos

A dos meses de la muerte de Rafael Nahuel, el mapuche que falleció baleado durante los incidentes de noviembre en Villa Mascardi, comenzaron los peritajes para determinar cuál fue el arma que terminó con la vida del joven y a quién pertenecía.

Esta semana, en el gabinete de criminalística de la provincia de Río Negro, se realiza el peritaje para cotejar la bala 9 mm encontrada en el cuerpo de Rafael Nahuel con los proyectiles de las armas utilizadas por el escuadrón Albatros. Se trata del grupo de elite que participó del operativo en el predio ocupado por la comunidad Winkul Lafken Mapu, a unos 35 kilómetros de Bariloche.

Para realizar el estudio, en el Tiro Federal de Bariloche se dispararon los fusiles MP5 y las escopetas Beretta secuestradas a la fuerza de seguridad para tener proyectiles testigo y determinar qué arma efectuó el disparo letal. Participan del estudio los peritos oficiales Roberto Nigris y Karina Uribe y la perito de la querella que representa a la familia de Rafael Nahuel, Silvia Bufalini.

En paralelo, en el Centro Atómico de Bariloche se efectúan los últimos análisis por microscopio de las muestras tomadas en las manos de los prefectos que participaron del desalojo del predio. Los mismos estudios en busca de rastros de pólvora se realizan con los dos mapuches detenidos tras los incidentes -Fausto Jones Huala y Lautaro González-, que permanecieron en prisión durante cuatro días y fueron liberados por el juez del caso, Gustavo Villanueva.

Tras los incidentes, se realizó un hisopado subungueal (en las uñas) a los miembros de grupo Albatros y a los dos mapuches. En ese entonces, se les tomaron muestras en las palmas con cintas reactivas de carbono, que son las que están siendo analizadas en laboratorio para detectar posibles restos de nitrato.

El Centro Atómico de Bariloche estipuló un cronograma para realizar los barridos electrónicos, que terminan el domingo: cada muestra lleva un número, para mantener el anonimato, hasta que se conozca el resultado final.

En el Edificio Centinela, de la Gendarmería en Buenos Aires, en tanto, se realizan los estudios sobre las vestimentas secuestradas a los prefectos y a los dos mapuches que quedaron bajo investigación, en busca de restos de pólvora y manchas de sangre. La autopsia determinó que Rafael Nahuel murió por un balazo de un arma 9 mm que le ingresó por un glúteo y comprometió órganos vitales. Hasta ahora el expediente es por “NN/sobre muerte dudosa”, pero los familiares reclaman que se pase a “homicidio calificado”. En el expediente aún se busca determinar si los ocupantes del predio estaban armados y si dispararon al grupo Albatros, ya que el Gobierno insiste en la tesis del “fuego cruzado” y de la “militarización” de los mapuches. En la inspección del lugar, realizada de forma tardía, no se hallaron rastros de disparos de los miembros de la comunidad.