El caso de Home4Home, una plataforma que junto con una ONG conecta a emprendedores y personas sin techo. 

Las desarrolladoras pueden tomar distintos caminos para lograr notoriedad en su actividad. Aunque suene un tanto trillado, es indispensable destinar un porcentaje de la inversión para la construcción del producto a la comunicación y estrategia de venta. Sin embargo, existen más opciones que la publicidad tradicional, que muchas veces se remite a campañas en medios y vía pública por un plazo acotado.

La responsabilidad social empresaria es otra forma de comunicar los beneficios de hacer negocios con una determinada desarrolladora. Es una estrategia de largo plazo que debe ser coherente con los valores de la compañía y por lo tanto, pensada para ser eficaz y sostenida en el tiempo.

Home4Home es un programa que responde a este objetivo. Su creador es Andrés Klein, presidente de BH Investment Group, una compañía de real estate de Miami y con proyección internacional. “Hace dos años me invitaron a participar del consejo de Techo”, recuerda sobre su primer contacto con la ONG dedicada aaportar soluciones habitacionales a personas en situación de emergencia. La organización tiene presencia en 19 países y fue fundada en Latinoamérica. Klein explica: “Tenía ganas desde hacía tiempo de hacer algo en el ámbito social y me pareció que desde mi rol en el mercado inmobiliario tenía algo valioso para aportar”. Entonces se le ocurrió tomar el ejemplo de otra empresa, pero de indumentaria: las alpargatas Tom. Esta firma lleva adelante un plan de responsabilidad social que consiste en donar calzado por cada par de su producto que se vende en sus tiendas. Las alpargatas son caras en relación a su competencia (valen alrededor de US$40) lo que les permite afrontar el costo de la acción solidaria.

En el caso Home4Home el concepto es similar. Las desarrolladoras que adhieran a esta iniciativa deben donar el equivalente en dinero a una casa transicional por cada departamento vendido. Esto es, alrededor de US$1.800 con los que Techo le garantiza a una familia una casa de madera, que dura cerca de 10 años. “Es un punto de partida para personas que literalmente no tienen donde vivir”, detalla Klein, y cuenta de un matrimonio muy joven, casi adolescente, que no tenían donde hospedarse con su bebé de 4 meses.

Un programa para que las desarrolladoras donen casas

Una vez cerrado la transacción, la desarrolladora se pone en contacto con Techo y acuerdan el lugar donde se emplazará la casa. Incluso el cliente puede elegir en qué país de Latinoamérica hacer el aporte. Klein da el ejemplo de su empresa, cuyos clientes compran en Estados Unidos pero -aunque el monto lo aporta la desarrolladora- prefieren destinar el dinero a otro país con mayores dificultades de vivienda.

“En desarrollos premium, el costode la donación no es imposible”, asegura Klein. “Cuando factoreás, te das cuenta que es un porcentaje mínimo económicamente viable”. E insiste: “Además de lo que significa ayudar, dar una casa en nombre de tu cliente refuerza el vínculo con él y da muchos beneficios a nivel imagen”. Después de la donación, el comprador recibe una carta con una foto de la familia beneficiada y el detalle de la vivienda.

El objetivo es ambicioso. Klein y Techo quieren llegar a las 500 casas al año otorgadas bajo este programa. Para eso, necesitan sumar más desarrolladoras de todo el continente y es por eso que BH Investment Group tomó el liderazgo del proyecto con la intención de generar un efecto multiplicador. De la selección de la familia beneficiaria y la ejecución de la vivienda se ocupa Techo.

Desde su experiencia, Klein resume: “Los clientes le dan importancia. La idea les encanta y para nosotros significa el doble de satisfacción porque estamos ayudando a alguien que no tiene donde vivir”.