El gobernador Casas desplazó a los jefes policiales mientras la Justicia ordenó el arresto de cuatro comisarios y otros tantos instructores.

Uno de los cadetes de 19 años que el lunes último había sufrido lesiones graves, durante un entrenamiento extremo para ingresar a la Escuela de Policía de La Rioja, murió ayer a la madrugada, tras lo cual la Justicia ordenó la detener a cuatro comisarios y otros tantos instructores vinculados al establecimiento.

Por su parte, el gobernador Sergio Casas anunció la remoción del secretario de Seguridad de la provincia, Luis Angulo, y del jefe de Policía, Luis Páez, y aseguró que hará “hasta lo imposible para llegar a fondo con los responsables” que provocaron la muerte del joven Emanuel Garay.

“Lamentablemente Emanuel falleció a las dos de la mañana de este sábado en el hospital Vera Barros debido a un paro cardíaco”, manifestó su padre, Roque Garay, luego de que el viernes un último parte médico indicara que el joven se encontraba “en estado crítico, con pronóstico reservado y un seguimiento de hora a hora”.

Según dijeron fuentes médicas, Garay sufrió dos paros cardíacos de los cuales pudo ser reanimado pero quedó prácticamente sin posibilidades de que los médicos pudieran seguir el tratamiento y murió al sobrevenirle el tercero.

A raíz del deceso, el juez Mario Martínez ordenó la detención de cuatro autoridades vinculadas a la Escuela de Policía y otros tantos instructores, según informó el fiscal general de la provincia, Hugo Montivero.

Fueron detenidos el subdirector general del Instituto de Seguridad, comisario mayor Dardo Nicolás Gordillo; el director de la Escuela de Cadetes, comisario inspector Ramón Alberto Leguiza; el jefe del Cuerpo de Personal Masculino, comisario Jorge Marcelo Leguiza y la jefa del Cuerpo de Personal Femenino, comisaria Adriana Mabel Rodríguez. En tanto, los instructores detenidos son la oficial inspector Nadia Soledad Bravo, los oficiales subinspectores Elio Gonzalo Marcial e Ivana Karina Luna y el oficial ayudante Marcos Antonio Miranday.

“Ayer la situación era otra y se había tomado acción por lesiones gravísimas, pero hoy la causa fue recaratulada a homicidio”, comentó Montivero, según quien el juez convocará a los efectivos para tomarles declaración indagatoria.

El fiscal también explicó que durante las últimas horas, el Ministerio Público se concentró en reunir “el informe médico (de Garay) a los fines de realizar la autopsia correspondiente” sobre su cuerpo.

Además, aseguró que el cadete fue asistido “con respiración mecánica” durante su ingreso al Hospital Vera Barros de la capital riojana, cuando los médicos constataron que, además de su estado de deshidratación y problemas en los riñones, mostraba “un cuadro de descomposición” general.

Tras conocerse la muerte del cadete, el gobernador Casas aseguró en redes sociales que hará “hasta lo imposible para llegar a fondo con los responsables” y que instrumentará cambios “en la metodología” de la “formación” de los futuros aspirantes.

Luego, en una rueda de prensa ofrecida esta tarde en la residencia oficial, el mandatario anunció que el ministerio de Gobierno, que estaba vacante, será ocupado por el militar retirado Alejandro Mariconi; la secretaría de Seguridad quedará a cargo el comisario retirado José De la Fuente y el nuevo jefe de Policía será el comisario Marcelino Elizondo.

Por su parte, uno de los hermanos de la víctima, Adrián, publicó en su perfil de Facebook: “Qué gran dolor que tiene mi alma, Ema querido. Te llevás la mitad de mi vida. Fuiste a buscar un futuro y ¿qué te hicieron?”, se lamentó.

A su turno, el abogado de la familia Garay, José Azcurra, afirmó que el Estado provincial “es el principal responsable” de lo ocurrido y que “tendrá que responder por esto”.

“Nos vamos a constituir en querellantes particulares de la causa, vamos a pedir la investigación absoluta para averiguar la verdad de lo sucedido”, adelantó el letrado, que aseguró que los damnificados son 17 jóvenes y no 12, como informó la Policía.

La internación de los cadetes ocurrió el pasado lunes, cuando los jóvenes ingresaron al hospital Vera Barros con cuadros de deshidratación y fallas renales de distinto grado tras su primera instrucción en la Escuela, por lo que seis de ellos fueron alojados en terapia intensiva.

Un cadete fue trasladado en ambulancia por sus familiares a un centro médico de la ciudad de Córdoba, mientras que dos de los que estaban internados en terapia intensiva fueron llevados a una sala común y otros tres, internados en la guardia central, evolucionaban favorablemente.

Al día siguiente del hecho, el Gobierno provincial ordenó la remoción de toda la cúpula de la Escuela de Cadetes y presentó la denuncia por la cual ayer se produjeron las detenciones de los policías.

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