La diseñadora se despidió de Nueva York con una presentación fuera de serie reafirmando la identidad de la boutique. La espectacular puesta tuvo lugar en en MOMA. Después de 37 años en al mando cede su lugar como directora creativa.

Camisa, falda y cinturón, un clásico que impusó Carolina Herrera y volió
La última creación de Carolina Herrera (78) en 2018 será tan recordada como la primera en 1981 , pero con 37 años en le medio, donde se idearon miles de piezas que se instalaron en el guardarropas femenino y que además a vistieron a las personalidades más destacadas e influyentes como Michelle Obama, Caroline Kennedy, Letizia Ortiz, por señalar algunas.

Luego de casi cuatro décadas al frente de una marca que supo encontrar su identidad en el mercado y cosió elegancia a la moda americana, la diseñadora venezolana, se despidió en un singular desfile durante la semana de la moda en Nueva York.

La última colección de Carolina Herrera, los vestidos otra vez en el centro de la escena
Por el Museo de Arte Moderon de Nueva York desfilaron más de treinta looks que reflejaron el estilo elegante, sobrio y refinado que supo crear desde su taller familiar.. No fue una cita como otras – dentro de su larga trayectoria- acudieron celebridades como Karlie Kloss, Katie Holmes, Calvin Klein y Anna Wintour.

Carolina Herrera cede su lugar de directora creativa Wes Gordon.
Su puesto lo ocupará el diseñador Wes Gordon,- y se mantendrá de cerca en cada colección- que desde hace casi un año fue su mano derecha siguiendo de cerca esta última presentación.

“Estoy encantada con la evolución que ha tenido esta empresa durante 37 años. Nuestro éxito ha sido impresionante y un verdadero sueño. Queda todavía mucho por hacer y estoy feliz de seguir representando nuestros proyectos por todo el mundo. Es un placer que Wes sea ahora parte de la casa Herrera- es la persona adecuada para este puesto y continuará dándole impulso al proyecto”.

Fundada en 1981 por Carolina Herrera, el taller in-house de la marca fusiona la tradición de la artesanía de la alta costura con el uso y el pragmatismo actual. Hoy además cuenta con un línea de fragancias, accesorios y boutiques en más de cien países.

“No se trata de una despedida sino de un paso al costado, la elección de Wes Gordon como director creativo le dará continuidad al legado de Herrera en la moda”, resaltó desde la primera fila Anna Wintour.

Sin presentar nuevas tendencias se mantuvo en la línea atemporal, una manera de dar cierra a esta etapa. Fiel a su estilo, una paleta de tonalidades estridentes iluminaron la pasarela, amarillo, azul, rojo, y blanco, donde los total looks volvieron a ser protagonistas.

La sastrería femenina otro sello de la boutique

Los primeros looks en pisar escena introdujeron la máxima premisa de la boutique: un equipo formado por una camisa blanca y una falda negra. Poco a poco, ese infaltable se teñia de prendas en tonos blancos y azules para dar paso a los vestidos.

Siluetas femeninas para los vestidos strapless y de faldas evasé, túnicas relajadas con juego de texturas, sastrería femenina para los looks laborales y de noche completaron la última colección.

Vestidos de noche con fusión de géneros
Fue la directora de Vogue -Diana Vreeland, entre 1963 y 1971- quien impulsó a la talentosa Carolina Herrera a empezar a diseñar, tenía más de 40 años y era considerada una de las mujeres más elegantes del mundo. Poco a poco, instaló su visión y las mujeres empezaron a lucir las grandes faldas, acompañadas de camisas y cinturón y perlas: el efecto Carolina.

Y el gran final, lo más emotivo de la noche, junto a su equipo de batas blancas, modistos costureros y miembros de taller, despidieron a la gran Carolina.