En el predio de donde se levantará la sede porteña de Desarrollo Humano y Hábitat ya trabajan en el trazado de los cimientos; estaría finalizada en marzo de 2019.

Los escombros, que se encuentran en las 14 plantas del Elefante Blanco, en las puertas de Ciudad Oculta, dificultan el paso. Se debe caminar con cuidado porque hay agujeros en los pisos de hormigón, entre montañas de ladrillos y pedazos de cemento. Una sola es la escalera habilitada en esa mole abandonada; las otras fueron clausuradas para evitar nuevas ocupaciones, una vez desalojadas las familias que vivían allí. En esa estructura gigante y arruinada, se empiezan a dar los primeros pasos de una transformación que cambiará radicalmente la dinámica del barrio.

Con cierto atraso, ya que los trabajos deberían haber comenzado hace meses, el Elefante Blanco se prepara para su despedida, que será lenta, casi en forma artesanal, por el riesgo que generaría a las casas cercanas una demolición por implosión. El predio de dos hectáreas ya cuenta con un cerco perimetral y, hace algunas semanas, empezó el movimiento de máquinas excavadoras y camiones para preparar el suelo donde se levantará el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño, que debería estar finalizado en marzo de 2019. El trazado de los cimientos de la nueva sede ya comenzó.

Esa porción de terreno se encuentra sobre la avenida Piedra Buena al 3200. A sus espaldas se levanta el edificio construido en la década de 1930 para frenar una epidemia de tuberculosis, pero luego abandonado tras el golpe de Estado de 1955. Las rampas y las escaleras principales fueron las primeras estructuras demolidas.

El lugar experimentará, en forma simultánea, la construcción del ministerio y la demolición del Elefante Blanco, piso por piso. Los obreros ya colocaron los andamios para preparar la estructura e iniciarlo, lo cual podría demorarse entre seis y ocho meses. De todas maneras la demolición no se iniciará hasta que se haya mudado la última de las familias que viven en las inmediaciones del edificio (ver aparte).

“Los plazos estipulaban que debíamos comenzar antes, pero la situación de las familias se debe tratar con mucho cuidado. Cada caso es único; existen demandas diferentes y todas deben atenderse”, dijo la ministra de Desarrollo Humano y Hábitat, Guadalupe Tagliaferri, sobre las demoras en la demolición y la construcción del nuevo edificio en Villa Lugano, donde se mudará la funcionaria y otras 1200 personas.

El traslado fue aprobado en una ley el año pasado, pero en 2016 el gobierno porteño ya analizaba la idea, aunque en ese momento el proyecto era lejano porque se debía solucionar la relocalización de las familias. La construcción de la nueva sede demandará una inversión de $500 millones y en la demolición del Elefante Blanco se invertirán otros $138 millones. La mudanza del ministerio incluirá la Subsecretaría de Promoción Social, Hábitat e Inclusión, y la Secretaría de Integración Social para Personas Mayores. Con este movimiento quedarán liberados tres inmuebles, dos de los cuales se están alquilando (en México 1661, y Diagonal Norte y Perón) y otro propio que será puesto en venta (en Balcarce 360). En tanto, la Subsecretaría de Fortalecimiento Familiar y Comunitario seguirá funcionando en Pavón y Entre Ríos.

La administración del inmueble abandonado cambió de manos en 2011 cuando el gobierno nacional lo cedió a la administración porteña. En ese momento vivían ahí 90 familias y otras 180 alrededor del edificio. El plan original de la ciudad eran mantenerlo en pie, al menos algunas de sus plantas, pero los estudios técnicos que se hicieron sobre la estructura arrojaron resultados contundentes: era irrecuperable.

A los andamios que ya se colocaron se les sumará una grúa desmontable para elevar las retroexcavadoras de diferentes utilidades que reducirán el edificio. Primero será en la terraza, de donde se ve toda la ciudad y gran parte del conurbano, y bajarán a medida que desaparezcan las plantas. Se trata de maquinaria que puede circular en espacios reducidos, provista de martillos neumáticos y palas mecánicas para picar las paredes y remover los escombros. El material caerá por un sistema de tubos hasta los sótanos. El trabajo debe hacerse en forma meticulosa y planificada.

“El 90% de los escombros de la demolición se reciclarán. Gran parte se utilizará para tapar los pisos subterráneos, los sótanos, donde durante la ocupación del edificio se acumulaba agua servida, desechos cloacales y basura”, explicó Mariano Badaluco, director general de Hábitat del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat.

Se trata de un espacio de 300 metros cuadrados que para taparlo será necesario utilizar 1200 metros cúbicos de material árido. Además, los residuos áridos servirían para otros rellenos, por ejemplo, en el proyecto de ampliación del aeroparque metropolitano y la instalación del Distrito Joven, que implica avanzar sobre el Río de la Plata.