El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró hoy que la coalición de gobierno que encabeza, dependiente del apoyo de cinco partidos, es “estable” y que no convocará a elecciones, un día después de que la Policía recomendase su imputación por cargos de corrupción.

“Quiero ante todo tranquilizarles. La coalición es estable. Ni yo ni nadie va a convocar elecciones. Voy a seguir trabajando hasta el final de mi legislatura”, anunció Netanyahu durante la inauguración de una conferencia en el centro de exposiciones de Tel Aviv.

El premier tildó de documento “radical y lleno de agujeros como un queso suizo” a las recomendaciones policiales al fiscal general Avihai Mendelblit para que lo impute por su supuesta participación en dos resonantes casos de corrupción, que provocaron el pedido, principalmente mediático, de su salida del poder.

Netanyahu está acusado en el Caso 1000, como se conoce al proceso, de solicitar y recibir regalos lujosos del millonario productor de Hollywood Arnon Milchen a cambio de favorecer sus intereses con mediación e iniciativas legales.

“Milchen y yo nos intercambiamos regalos ¡ambos!, desde mucho antes de ser primer ministro”, dijo en referencia explícita al caso, según consignó la agencia de noticias EFE.

“El informe de la Policía infla los valores, todo para llegar a un número increíble de dinero”, añadió en referencia a los 230.000 euros que los investigadores aseguran que recibió a lo largo de los años en cigarros, champán, ropa y joyas.

“Ignoran que yo no ayudé a Milchen, sino que actué contra él: le rompí el monopolio en su negocio de compraventa de autopartes, quise cerrar el Canal 10 (de televisión) que era en parte suyo. ¿Cómo es que le ayudo si también le perjudico? Ni esto ni lo otro, actúo según mis principios en favor de Israel y de la sociedad israelí”, se defendió.

También se defendió de las acusaciones en el Caso 2000, otra de las acusaciones en la que se lo señala por negociar con el editor del diario Yediot Aharonot, Arnon Mozes, para conseguir una cobertura favorable a cambio de intervenir para reducir la distribución del periódico rival, en una conversación de la que existe una grabación.

“No estoy seguro de que sea buena idea investigar relaciones entre políticos y periodistas, pero ya que se hace, es absurdo que me juzguen por esa conversación”, dijo.

El jefe del gobierno también lamentó la participación en las pesquisas policiales de uno de sus principales rivales políticos, Yair Lapid, que fue ministro de Finanzas en su anterior gobierno y testificó en su contra.

“Solo le preguntaron durante una hora y se ha convertido en testigo principal, es amigo de Milchen, íntimo, trabajó con Milchen. Yo recibo recomendaciones y él aplausos”, se lamentó.

En sintonía con las declaraciones de Netanyahu, varios de sus principales socios en la coalición gubernamental le mostraron su apoyo y aseguraron que no actuarán para hacer caer el gobierno, al menos hasta que la Fiscalía tome una decisión firme.

No obstante, varios de los principales periodistas del país apuraron al funcionario para que convoque a elecciones anticipadas, apelando al gran impacto público del caso.

“La recomendación policial no tiene significado legal que requiera la dimisión, pero si un inmenso significado público”, dijo el periodista Yoaz Hendel, del diario Yedio Aharonot, uno de los principales medios que reclama la disolución del gobierno israelí.

Desde ese mismo periódico, el reconocido comentarista Nahum Barnea opinó directamente que “el primer ministro debe suspenderse a sí mismo hasta que el fiscal general tome una decisión sobre su imputación”, algo que fue reiterado por sus colegas del progresista Haaretz que tituló su editorial: “Mendelblit, no lo retrases”, instando al fiscal general para que decida rápidamente sobre la imputación o no del primer ministro.

“Su posición corrompe todo el servicio público. Si un primer ministro puede comportarse de esta manera, ¿por qué no pueden hacerlo un alcalde, un policía, un director de escuela, agentes de tránsito y jefes de departamento de hospitales?”, se preguntó el destacado analista Aluf Been en un artículo titulado “Comienza la cuenta regresiva para la partida de Netanyahu”.