Frente a más de 25 mil personas, la banda de Juanse confirmó su vigencia con un listado cargado de clásicos.


En un nuevo show de su fase reencuentro, que empezó en septiembre de 2017 en el Hipódromo de Palermo después de siete años sin tocar juntos, Ratones Paranoicos desembarcaba sobre el escenario principal deCosquín Rock con un listado cargado de clásicos de todas sus épocas, convirtiéndose en el punto más alto de la última jornada del festival cordobés.

“Muchas gracias por este recibimiento de rock and roll”, decía Juanse frente a más de 25 mil personas, después de una tríada inicial con “Rock del pedazo”, “Ceremonia en el hall” y “El vampiro”. Conservando la versión extendido que mostró en su regreso, con sección de coros mixtos -con Gori, de Fantasmagoria-, vientos y teclados, la formación original de Ratones Paranoicos dio una clase elegante y enérgica de rock clásico, un rato antes de los shows de Guasones y Gardelitos.

Entre versiones de “El centauro”, “Isabel”, “La nave” y “Sucio gas”, el único tema de la noche que Ratones no había tocado desde su regreso fue “Ella está de mi lado”, incluida en el segundo disco de la banda, Los chicos quieren rock, editado en 1988. Notablemente feliz, animado y movedizo, Juanse fue el centro neurálgico de una banda siempre enfocada en el groove, que permanente se las rebuscó para interactuar con su público. En la recta final del listado, durante una agitadora versión de “Enlace”, Juanse hizo subir a dos chicos al escenario para terminar cantando con ellos en uno de los extremos de la pasarela que conectaba con un campo colmado. “¡Vamos que este año ganamos el mundial!”, gritaba el cantante antes de despedirse con el cásico de tono futbolero, “Para siempre”, en el que desde el regreso cambió una línea -ahora canta “Ya tengo religión, no tengo ansiedad”- para marcar distancia con su pasado.