Luego de la audiencia imputativa, Carolina Walker y Erica Stalker, abogadas de la familia de la maestra, contaron los detalles del hecho que sacudió a la ciudad.

El asesinato de la maestra Vanesa Castillo provocó enorme conmoción en nuestra ciudad y también en Santa Rosa de Calchines, donde la docente residía junto a su hija. Cada día, viajaba a la capital haciendo 50km en moto para dar clases en Alto Verde y también para estudiar profesorado de historia

Durante el mediodía del último jueves, Juan Ramón Cano se encontraba fuera de la escuela N°533 Victoriano Montes de Alto Verde, intentando vender ojotas a las docentes que salían del establecimiento. Primero se acercó hacia un auto en el que había dos maestras y ante la negativa de ellas de comprar lo que él ofrecía, se retiró.

Las abogadas de la familia Castillo insisten en que durante ese tiempo el agresor “sabía bien lo que hacía”.

Cuando Vanesa terminó su horario como maestra de la institución, salió, se subió a su moto, y Cano la interceptó para intentar venderle el calzado. Ella se negó a esto, y el segundo pedido del hombre de 30 años fue que lo lleve en la moto hasta un determinado lugar, situación a la que la docente también se rehusó.

En ese momento, Cano se subió a la moto detrás de Vanesa, la inmovilizó por el cuello con su brazo izquierdo, y le asestó múltiples puñaladas. Luego de herir gravemente a la maestra, se bajó de la moto y amenazó con el mismo puñal a un testigo del hecho, mientras escapaba.

Llegó a la casa de su madre en la manzana 7 del distrito costero y se atrincheró, pero el domicilio fue rodeado con gran cantidad de efectivos policiales, Prefectura Naval, y el Grupo de Operaciones Especiales, que luego de varios minutos de tensión lograron reducirlo y detenerlo. Esto sucedió ante la presencia de la gente del barrio que quiso lincharlo y apedrear la vivienda.

Mientras era trasladado a la Guardia de Infantería, Cano agredió a uno de los policías de un cabezazo. Las abogadas de la familia Castillo comentaron que durante la audiencia, el asesino expresó su arrepentimiento por haber agredido al policía, pero no haber matado salvajemente a Vanesa.

El jefe del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial de Santa Fe, Pascual Pimpinella, adelantó que Cano le propinó 13 puñaladas a Vanesa, ocho de ellas en la espalda y cinco en la zona intercostal. Uno de los ataques impactó directamente en su corazón, causándole la muerte tras unos minutos de agonía.

Familiares, amigos y maestros de Santa Fe le dieron el último adiós a la maestra en Santa Rosa de Calchines, mientras que una extensa columna conformada por la comunidad educativa marchó por las calles de nuestra ciudad en reclamo por seguridad y justicia.

Sus compañeras, aquellas que sabían del empeño de Vanesa y el esfuerzo que le suponía trabajar en dos instituciones para ser el sostén de su familia y estudiar al mismo tiempo para seguir progresando, reclamaron durante el velatorio que la maestra sea reconocida “post mortem” con la titularización en su cargo, para que su hija de 11 años pueda cobrar una pensión que la proteja, aunque sea económicamente, ante tanto dolor por la pérdida de su mamá.

En una audiencia imputativa celebrada en los Tribunales santafesinos este sábado al mediodía, Cano fue imputado por “homicidio calificado agravado por alevosía, ensañamiento y violencia de género, amenazas calificadas y atentado contra la autoridad”.

La jueza Sandra Valenti dispuso que Cano continúe en prisión preventiva, mientras siguen las investigaciones que van a determinar cuál fue verdaderamente el móvil del crimen que hizo marchar a la sociedad en reclamo de justicia.