La afirmación pertenece a la Sociedad Rural de Rosario, quien expresó su preocupación por la situación que atraviesa el sector productivo. La Bolsa de Comercio de Rosario indicó que se producirán 4 millones de toneladas menos de soja. Rubén Tosolini, de INTA Rafaela, confirmó la baja de la napa freática a niveles que no se observaban desde los últimos 5 años.

Llevamos 20 días de febrero y los montos pluviométricos siguen siendo escasos, en uno de los meses históricamente importantes en cuanto a los caudales de precipitaciones. Los pronósticos se desdicen día tras día y los cultivos se marchitan, mientras todo el sector primario se estruje.

Al menos hasta el cierre de nuestra edición, fueron solo 55 mm en 51 días en este 2018 en Rafaela y la zona de influencia, una cifra impensada solo meses atrás, que genera un impacto imposible de amortiguar para los pueblos y ciudades del interior.

La semana pasada la Bolsa de Comercio de Rosario aseguró, por ejemplo, que la zona núcleo producirá 4 millones de toneladas de soja menos que la campaña pasada. Y ayer, en un comunicado, la Sociedad Rural de Rosario calificó a la sequía que azota al corazón productivo argentino como “la más importante de los últimos 70 años”. Según esta entidad, hay que remontarse al año 1945 para contabilizar registros pluviométricos tan bajos, teniendo en cuenta que en febrero llovieron entre 25 y 35 milímetros.

Es por eso que desde la SR se emitió un comunicado donde catalogan esta sequía como “la peor en 70 años”. “Por otra parte, las lluvias caídas en lo que va del año, representan tan solo un 15% de las lluvias promedio, que generalmente rondan los 200 mm para enero y febrero. Cabe destacar, que este verano también fue particularmente caluroso”, alertó la Rural rosarina.

En nuestra región la diferencia es superior si comparamos con períodos de excesos, como el verano de 2017. El promedio de los últimos 3 años en enero y febrero es de 482 mm, por lo que llevamos apenas el 11,41%.

A nivel nacional, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima que hay unas 13 millones de hectáreas con déficit hídrico: más de la mitad de los lotes de maíz y soja están en problemas.

La Guía Estratégica para el Agro, una de las herramientas de la Bolsa de Cereales, indicó para la zona núcleo que “cercada por la falta de agua, la producción de la oleaginosa sería de 16,8 millones de toneladas, contra los 20,6 millones del ciclo anterior. La soja de primera se perfila con rindes de 33 quintales, muy lejos de los 40 que definía el año pasado. La expectativa en la de segunda se desmorona. Podría quedar con solo 20 quintales”.

En tanto la Bolsa porteña ya achicó de 54 a 50 millones de toneladas su pronóstico para soja, y de 41 a 39 millones su previsión para el maíz.

El descenso de la napa

Semana a semana venimos detallando sobre el nivel de la capa freática, según las mediciones que se realizan en INTA Rafaela. En los últimos tres meses, lapso en el que se desarrolla este período seco, su descenso ha sido extraordinario, llegando a niveles inesperados luego de años de excesos hídricos.

Consultamos al geólogo del INTA Rubén Tosolini, experto en la materia, quien confirmó que “es una situación bastante atípica. En diciembre se esperaban condiciones de lluvia de este tipo, pero no en este nivel de escasez. Las lluvias han sido realmente muy bajas, sobre todo de baja intensidad. Eso implica que no han repercutido gracias a Dios desde ese punto de vista en el nivel freático. Pero de una media histórica de enero de 120 mm nos ha llovido 30 mm, con los 300 mm del año pasado, escenarios totalmente distintos. Nosotros desde noviembre que fue el momento más crítico, con napas muy cercanas a la superficie, desde ese momento no hemos tenido lluvias de importancia y eso ha hecho que hoy en día las mediciones que están arrojando desde la Experimental Rafaela están hablando de una profundidad cercana a 1,80 m”.

-¿Cuánto tiempo hay que retroceder para encontrar la napa en ese nivel?

-Los registros dicen que más o menos desde 2013 que no teníamos valores de esa magnitud o parecidos. Lo cual da cierto alivio por un lado pero preocupa enormemente que tenemos situaciones muy críticas. Los primeros centímetros del suelo en gran parte del departamento están en condiciones muy críticas.

-¿La baja del nivel obedece totalmente a la ausencia de lluvias?

-Uno si mira los registros, está bajando 1 cm, 1,5 cm por día el nivel el nivel freático y eso se debe pura y exclusivamente a que no ha tenido recarga, no ha llovido y las pocas lluvias que tuvimos fueron de muy baja intensidad. Solamente han permitido recargar los primeros centímetros del horizonte, no tienen impacto a nivel freático. De acuerdo a los pronósticos de los organismos internacionales están dando que las condiciones van a seguir siendo secas de acá en adelante, por unos meses, pero hay que ver qué va a pasar. Febrero es un mes llovedor por naturaleza y fue muy marcada la escasez de lluvia. Realmente hay muy pocos registros con meses de febrero con tan poca agua.

-En poco tiempo cambió totalmente la capacidad de absorción del suelo.

-Depende de cómo miremos el escenario. Si lo miro desde el riesgo del ascenso del nivel freático diría que es muy bajo porque la capacidad de amortiguar que tienen nuestros suelos hoy es altísima. Están totalmente secos. Desde el punto de vista productivo es muy preocupante.

-¿Cómo ves el futuro, más allá de esta coyuntura alarmante?

-Una de las cosas que más me preocupa es que hemos dejado de hablar de anegamientos. Es un tema muy delicado, hoy en día deberíamos estar discutiendo qué obras hacer, cómo hacerlas. Ahora se pueden hacer cosas, con una visión más de futuro. Es preocupante que en general, tanto lo que son los medios de difusión como el ambiente de ciencia y técnica hemos dejado de hablar del problema de los anegamientos, como algo que ya pasó. Uno debería estar trabajando muy fuerte ahora para hacer las obras. Hoy tenemos tiempo, podemos discutir las obras que tengan fuerte impacto en la región.