El Senado brasileño aprobó alrededor de la medianoche por 55 votos a favor, 13 en contra y una abstención el decreto firmado el viernes por el presidente Michel Temer, y validado en la madrugada del martes en la Cámara de Diputados, que le da a las Fuerzas Armadas el control de la seguridad pública en el estado de Río de Janeiro hasta finales de 2018.

Con la aprobación en pleno del Congreso Nacional, que la Cámara baja también lo hizo la víspera por 340 votos a favor y 72 en contra, el decreto firmado el viernes por Temer, quedó oficializado y cuenta con aval completo para regir, según despachos de EFE y DPA.

El senador Eduardo Lopes, del conservador Partido Republicano Brasileño (PRB) y que fue relator del decreto de intervención, defendió la medida y reconoció que la intervención es un acto excepcional que “no puede ser banalizado”.

El relator también defendió un reajuste de recursos para que el proyecto de intervención federal tenga eficacia.

La solicitud del relator se unió a la de la diputada Laura Carneiro, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y relatora del proyecto en la Cámara de Diputados, quien ayer pidió que el Gobierno central transfiera recursos para que el proyecto pueda alcanzar sus objetivos.

Esta petición fue compartida por los senadores Magno Malta, del Partido de la República (PR), y Lasier Martins, del Partido Democrático de los Trabajadores (PDT), quienes se mostraron a favor del proyecto pero dejaron ver su preocupación por los recursos limitados para sostener la intervención.

La votación en el Senado comenzó tres horas después de lo programado y aunque fue ágil, estuvo marcada por el rechazo de la oposición a la medida.

La presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), senadora Gleisi Hoffmann, dijo que la intervención no fue planificada ya que “no es papel de las Fuerzas Armadas ejercer funciones de policía”.