Con la llegada de Macri hubo cambios en la relación con los ingleses. Se avanzo sobre el ADN de los caídos y se negocia por los vuelos.

Uno de los primeros gestos que se recuerdan de Mauricio Macri tras asumir el poder fue aquel apretón de manos que se dio con el ex primer ministro David Cameron en uno de los intervalos del Foro Económico de Davos, en enero 2016. Esa señal fue un punto de inflexión si se tienen en cuenta los fuertes choques verbales que mantuvieron Cameron y Cristina Kirchner. La ex mandataria llevó adelante una política de confrontación hacia Londres y de dureza hacia las Malvinas, que generó un efecto fuertemente adverso, al tiempo que encabezó una campaña de reclamo internacional, que sí conservó los amigos de siempre, y el reconocimiento de los organismos internacionales de que existe una disputa de soberanía no resuelta.

Desde aquel encuentro Macri-Cameron se sucedieron otros gestos entre Argentina y el Reino Unido y que pueden resumirse en algunas de las palabras que Mauricio Macri pronunció ayer. “Seguiremos reclamando lo que creemos que es legítimo y nos pertenece, nuestra soberanía sobre las Islas”, dijo el Presidente tras su encuentro con los familiares. Poco después, en una conferencia de prensa, el subsecretario de Política Exterior de la Cancillería, Gustavo Zlauvinen, explicó el tono diplomático de la gestión actual. “Creemos, y consideramos que las Malvinas, las islas del Atlántico Sur y los espacios circundantes son nuestros, pero todas las acciones que llevamos adelante son en un ambiente de diálogo maduro y pragmático”, dijo.

Aquí radica el giro de 180 grados en la política sobre Malvinas de Cambiemos respecto a la anterior del kirchnerismo. Es su fortaleza y su debilidad. Este país cambia su enfoque sobre cómo abordar el la cuestión Malvinas según la administración de turno. Desde 1982, el Reino Unido siempre se comporta igual. De soberanía no se habla. Los isleños también se comportan siempre igual: los más duros no quieren vínculos con el continente, los más “blandos” aceptan una política de “buen vecino”.

En este terreno apareció el comunicado conjunto de Argentina y Reino Unido de septiembre dude 2016. El Gobierno lo llama “hoja de ruta” ante los críticos más nacionalistas, pero el problema es que a veces lo pone en práctica como un acuerdo de hecho, y sin consensos.

El acercamiento bilateral político, económico, y cultural en el plano bilateral con el Reino Unido está funcionando acertadamente. Se avanzó en aspectos como el de la identificación de los caídos y se está avanzando en materia de vuelos y pesca en el archipiélago. El consejero de las islas Barry Elsy sembró recientemente algunas dudas sobre los alcances de las negociaciones. Dijo que para el apoyo británico a la Argentina para su entrada a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) el Gobierno de Macri había aceptado eliminar las sanciones (hidrocarburíferas) que datan de la época kirchnerista. Alguien debería explicarlo.

Los isleños son quienes vienen marcándole el pulso a Buenos Aires. Y por cierto, ¿a cambio de la política amigable de la Argentina, se le ha pedido a Londres que elimine un embargo de armas a la Argentina impuesto en 2012 o no lo ha pedido? Como esta hay muchas incógnitas que aún no tienen respuesta.