Dice que está “aferrado a la legalidad”.

El gobierno del presidente Michel Temer afirmó hoy que el jefe del Ejército, general Eduardo Villas Boas, está “aferrado a la legalidad”, luego de que el alto mando castrense hiciera declaraciones anoche contra “la impunidad”, a horas de que la corte suprema falle sobre la condena del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

“El general es alguien aferrado a la legalidad. El hizo un llamado al sentido común, a la serenidad, al respeto a las instituciones”, dijo el ministro de Seguridad Pública y ex titular de Defensa, Raúl Jungmann.

A pocas horas del momento clave de la Operación Lava Jato, la definición sobre si Lula puede ser detenido, el jefe del Ejército metió presión sobre la decisión del Supremo Tribunal Federal al afirmar que “comparte el anhelo de todos los ciudadanos de bien de repudiar a la impunidad”.

“En esta situación que vive Brasil, hay que preguntarles a las instituciones y al pueblo quien realmente piensa en el bien del país y de las generaciones futuras y quien, apenas, en sus intereses personales”, dijo Vilas Boas por Twitter.

Y sostuvo que el Ejército “comparte el anhelo de todos los ciudadanos de bien de repudiar a la impunidad, y respetar a la Constitución, la paz social y la democracia. El ejército se mantiene atento a sus misiones institucionales”.

Las publicaciones fueron reproducidas anoche, mientras miles de personas convocadas por grupos políticos de derecha como el Movimiento Brasil Livre (MBL), Endireita Brasil y Vem para Rua salieron a las calles a pedir la detención de Lula.

El núcleo más político que rodea al presidente Michel Temer no reaccionó a las declaraciones del jefe militar.

Desde la oposición y el oficialismo, hubo críticas y elogios al mensaje del jefe castrense, que desde febrero concentra gran poder político luego de que Temer decidiera que el Ejército interviniera como encargado de la seguridad pública en Río de Janeiro.

El jefe del bloque de senadores del Partido de los Trabajadores, Lindbergh Farias, calificó la declaración del general como “el mayor chantaje contra la justicia desde la dictadura militar”.

“El general está citando a la Constitución y la Constitución es clara: nadie puede ser detenido sin que que el proceso haya tenido tránsito total en los tribunales”, dijo el jefe de bloque.

Para el jefe del bloque de diputados del PT, Paulo Pimenta, la declaración dejó en claro “la defensa del texto de la Constitución” y fue una respuesta a generales de reserva que convocaron a la desobediencia en caso de que la corte falle a favor del habeas corpus de Lula.

El oficialista vicepresidente del Senado, Cassio Cunha Lima, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), dijo que el general “expresó un sentimiento de preocupación con los destinos del país”.

El jefe del bloque de diputados del opositor Partido Socialismo y Libertad (PSOL), Iván Valente, acusó al Ejército de “tomar posición con un mensaje intimidatorio contra los tribunales. No olvidaremos el golpe de 1964 y por eso el ejército no puede pronunciarse políticamente”.

“Fue una sorpresa esa declaración dura que hiere los principios constitucionales. Las Fuerzas Armadas tienen una historia fea cuando las instituciones estuvieron en jaque, como el caso del derrocamiento de Jango Goulart en 1964”, añadió.

En tanto, el ex fiscal general Rodrigo Janot, uno de los mentores de la Operación Lava Jato, dijo que la reacción del general “no es buena”.

El senador conservador Alvaro Dias, precandidato presidencial del pequeño partido Podemos, uno de los principales defensores del juez Sérgio Moro en el Congreso, opinó: “el general Villas Boas pone al Ejército en sintonía con el deseo del pueblo de ver nacer a la justicia nueva donde todos son iguales ante la ley”.

El diputado estadual Flavio Bolsonaro, hijo del candidato presidencial ultraderechista y ex capitán Jair Bolsonaro, aplaudió a Villas Boas al afirmar que las Fuerzas Armadas están “como siempre al lado de la democracia y la Constitución”.

Bolsonaro, que reivindica a la dictadura militar (1964-1985), fue uno de los dirigentes más defendidos (marcha segundo en las encuestas) durante las manifestaciones para pedirle a la Corte la detención de Lula.