Fue desbaratada esta mañana a instancias de ocho allanamientos que se realizaron en el norte provincial y en nuestra ciudad. Hay 11 detenidos. En Villa Centenario se secuestraron 10 kilos de cocaína, dos pistolas nueve milímetros y un revólver calibre 38.

Rolando Galfrascoli (LT10)

En horas de esta mañana la Policía Federal y la Policía de Investigaciones de Santa Fe (PDI) realizaron ocho allanamientos simultáneos en la cárcel de Coronda, la Unidad Penal con asiento en Vera, Reconquista, así como en la Villa Centenario y una vivienda ubicada en Francia y Uruguay en nuestra ciudad. Las medidas responden a una orden juez federal de Reconquista Aldo Alurralde en el marco de una investigación por narcotráfico. En ese marco fueron detenidas 11 personas (ocho varones y tres mujeres).

Según consignó el subsecretario de Investigación Criminal y Policías Especiales, Rolando Galfrascoli, la provisión se realizaba desde Santa Fe, “los pagos de dinero y las remesas económicas del dinero de Reconquista para pagar las grandes dosis de estupefacientes que iban hacia esa ciudad venían a un domicilio de la ciudad de Santa Fe”.

Acerca del traslado, el funcionario indicó en rueda de prensa que han trabajado distintas formas para el movimiento de los estupefacientes y de la entrega del dinero. Hubo “lógicas de inteligencia práctica muy variada, muy versátiles, muy ágiles para acomodarse y esta causa nos ayuda para explicar por qué lleva tanto tiempo poder intervenir en esto que son los grandes núcleos del narcotráfico”.

Luego, al ser consultado por LT10, el subsecretario confirmó que una de las personas detenidas es la hermana de un barrabrava de Colón, Quique Leiva, y que se secuestraron 10 kilos de cocaína, dos pistolas nueve milímetros y un revólver calibre 38. Tales son los resultados del allanamiento en la Villa Centenario. “No lo teníamos conectado con la barrabrava de Colón. Que sea es un hecho que escapa a lo policial jurídico. Pero sí está claro que es el poder de fuego, lo demuestra el secuestro de las armas y la organización, y lo que veníamos sospechando desde Reconquista cuando empezamos esta investigación: estamos hablando de un nivel de distribución de narcotraficantes con todas las letras”, destacó. Y preció que se trata de “una pequeña organización en cuanto a logística y a la cantidad de personas, pero con un gran poder de fuego y, sobre todo, con una capacidad económica para llegar a volúmenes de distribución de estupefacientes muy grandes”, graficó.

Por lo demás, la inteligencia criminal operaba desde la celaduría de Reconquista y la cárcel de Coronda. “Los dos grandes articuladores narcopresos operaban desde la cárcel con su grupo de afinidad”, aseguró Galfrascoli.