En principio, el tributo municipal del 9 % que debe pagar la empresa -aumentado por el Deliberativo, y que desencadenó el conflicto- se reduciría un punto y medio: quedaría en 7,5 %. A cambio, se exigirían restricciones horarias, retirar el cajero y ejecutar un Programa de Ludopatía, entre otros puntos. Si hay consensos, se trataría la sesión próxima.


El conflicto del Casino viene de enero pasado. Ahora, el Concejo podría reunir consensos y dar la solución final. Insisten desde el Deliberativo en que la prioridad es cuidar las fuentes laborales.

Podría ser un principio de solución, siempre en potencial: el conflicto del Casino local (hoy martes vence la conciliación obligatoria dictada por la cartera laboral) está siendo trabajado por los concejales de la ciudad, en un despacho que está en ciernes aún, pero que plantea puntos clave para destrabar la situación, evitar la efectivización de despidos y cambiar el paradigma del juego de azar legal en Santa Fe.

Ayer, a las 8 de la mañana se sentaron alrededor de una misma mesa todos los ediles, representantes de la Empresa Casino Santa Fe y delegados gremiales. Fue una más de varias reuniones que se realizaron desde enero. Y se acercaron posturas. De acuerdo a distintas fuentes deliberativas consultadas por El Litoral, hay un despacho hoy en la comisión de Desarrollo Social, sin firmas pero con un articulado. Y lo que propone ese despacho es una reducción de la alícuota en “un punto y medio, más o menos”. Esa tasa municipal hoy es de 9 %: quedaría en 7,5 %.

El año pasado el Concejo, en su última sesión ordinaria, había aumentado del 6,3 % al 9 % esa tasa municipal que la empresa (dentro del Rubro Casinos y Bingos) debe tributar a la Municipalidad. Ese “número nueve” desencadenó la crisis, con más de 20 empleados despedidos (luego reintegrados, tras la conciliación obligatoria).

El argumento de la empresa es que ese impuesto era “intempestivo”, y que llevaba inevitablemente a la “dolorosa e impostergable necesidad de discontinuar áreas improductivas” (es decir, frenar las inversiones en la ciudad) y a una “reducción de personal”. Se habló en un momento de más de 100 empleados del Casino
Las fuentes consultadas coincidieron en que aún el tema está siendo fuertemente discutido en esa comisión: luego pasará a la de Planeamiento, después a la de Hacienda y finalmente a la de Gobierno. Ese despacho “no tiene firmas (de los concejales), pero ya hay algo escrito y se buscarán consensos”, dijo una de las fuentes consultadas.

 

Requerimientos

En caso de que ese despacho tenga dictamen para ser tratado en la próxima sesión del Concejo (el jueves), y si se acuerda reducir el Drei, se le establecerían restricciones horarias de apertura y de cierre a la empresa; el retiro del cajero automático que está en el Casino, y se le requeriría iniciar un Programa de Ludopatía (enfermedad de jugadores compulsivos). Estos dos puntos (cajero y Ludopatía) ya habían sido aprobados por el Concejo hace tiempo. No se cumplió.

Además —y siempre en potencial— se conformaría una comisión de seguimiento integrada por concejales, miembros de la Lotería de Santa Fe, representantes municipales y del Casino. Se solicitaría un informe al Ejecutivo sobre qué monto dejaría de recaudar (por Drei que tributa Casino), y ese desfasaje “se compensaría con inversiones de la empresa”, agregó otra calificada voz legislativa.

“El tema se está analizando fuertemente entre los concejales. Pero el tema de fondo es generar otra óptica sobre la lógica del juego en Santa Fe. Es un aspecto positivo que haya una empresa que invierta en la ciudad y genere empleo, pero hay cuestiones negativas: por ejemplo, que haya un horario de cierre sería un gran logro. También retirar el cajero”, dijo otras de las fuentes consultadas.

“El articulado puede ser revisado y perfectible. Además, este tema seguirá en discusión. Se tratará de fijar pautas de convivencia con un actor económico. Y sobre todo, sobre el paradigma del juego legal en la ciudad. Se están buscando consensos. Esperamos lograr un equilibrio de fuerzas entre el Deliberativo, el Municipio y la empresa”, cerró la misma fuente.

El año pasado, el Concejo había aumentado del 6,3 % al 9 % esa tasa municipal que la empresa debe tributar a la Municipalidad. Ese “número nueve” desencadenó la crisis, con más de 20 empleados despedidos (luego reintegrados, tras la conciliación obligatoria).