Es lo encontrado en los procedimientos realizados este martes, sobre todo en pensiones clandestinas. Aún no pudieron abrir un cofre de seguridad secuestrado pero se retuvo documentación, computadoras y celulares. Investigan maniobras por unos 70 millones de pesos

El secuestro de un millón de pesos en efectivo y el hallazgo de una caja fuerte que todavía no pudo ser abierta forman parte del resultado de los allanamientos llevados a cabo este martes en Rosario, contra una red de pensiones clandestinas y lavado de dinero. Hay dos detenidos y creen que las pericias van a conducir “a otras personas o empresas”.

Así lo informó en Telenoche (El Tres) el director de Investigación Criminal, Darío Chávez, desde la sede de la Policía de Investigaciones (PDI) en Rosario –intervino junto a Gendarmería Nacional–, donde se recopiló el material incautado.

En total, durante la mañana se allanaron seis pensiones, dos domicilios particulares y un estudio jurídico. Se secuestró cerca de un millón de pesos en efectivo (11 mil dólares y el resto en pesos argentinos), documentación, computadoras, memorias externas y teléfonos. “Será todo peritado y seguramente nos va a llevar a otras personas o empresas vinculadas”, estimó Chávez.

En ese sentido, amplió: “Ahora comienza una tarea minuciosa de analizar la documentación, cruzar información, peritar los dispositivos. Y también hay una caja fuerte que aún no se pudo abrir; presumimos que puede tener dinero o más documentación”.

Uno de los allanamientos esta mañana en Montevideo al 3700.
Uno de los allanamientos en Montevideo al 3700. (Alan Monzón/Rosario3.com)

Se trata de una investigación que hace dos años comenzó con la actividad de pensiones clandestinas. Según informó más temprano Fiscalía, se analizan posibles maniobras por unos 70 millones de pesos, provenientes de diferentes actividades asociadas al lavado de activos.

Las intervenciones se realizaron en Santa Fe al 4300, Cochabamba y Avellaneda, Constitución al 1500, Zeballos al 3700, Benegas al 7800, Carranza al 800, Kay al 100 y Montevideo al 3700.

En los seis puntos que funcionaban como alojamientos, “no pedían ni garantía ni identificación para entrar, sólo el dinero”, dijo Chávez, y añadió que se hallaron “muchas personas viviendo”, de diferentes edades y “en condiciones de hacinamiento”.

“Había familias enteras en una habitación, muchas por su situación económica y otras para utilizar el lugar como un aguantadero. Cuando identificamos a todos, detectamos que tres personas tenían pedido de captura”, señaló el funcionario policial.