Alan Funes declaró anticipadamente al juicio por el crimen de su madre. La Fiscalía pidió la declaración por el peligro y riesgo que corre en medio de una disputa territorial a sangre y fuego en zona sur

Alan Funes, Alexis Caminos y Juan Manuel Almada se vieron las caras en Tribunales. Los tres llegaron esposados, con fuerte custodia y chalecos antibalas, pero el primero fue en calidad de testigo por el crimen de su madre, Mariela Miranda. El cruce de miradas con los dos, acusados por el homicidio de la mujer, fue intenso y sostenido. Alan contó cómo en 2016 dos personas, arriba de una moto, entraron en contramano y efectuaron tres ráfagas de disparos. En la última mataron a su madre. Los vio de frente: estaba apoyado sobre el auto de su familia estacionado sobre la vereda. Señaló a Alexis Caminos como el conductor y a Juanchi Almada como el tirador. La audiencia pasó a un cuarto intermedio hasta la reproducción de un video de una cámara de seguridad que no pudo mostrarse por cuestiones técnicas.

El testimonio de Alan Funes fue solicitado por la Fiscalía en una audiencia de abril pasado. La fiscal Marisol Fabbro basó el pedido en el peligro y riesgo que corre Funes por los hechos de sangre que tienen como protagonista a su familia. Mataron a su madre hace poco más de dos años, balearon a su padre el pasado 1º de enero y luego mataron a dos de sus hermanos, Ulises y Jonatan; a éste último a la salida del penal de Piñero cuando había ido a visitarlos a él y a su otro hermano, Lautaro “Lamparita” Funes el pasado 5 de febrero. A pesar de que Alan se encuentra detenido, la fiscal quiso asegurar el testimonio previo al juicio por el asesinato de Miranda, en lo que se conoce como anticipo jurisdiccional de prueba.

El testimonio

Alan vivía en barrio Municipal con su familia. Con Alexis, tres años mayor, iban a la misma escuela, pero los problemas en el barrio no se hicieron esperar. Contó que la “bronca” con los imputados empezó cuando quisieron reclutarlos como soldaditos e intentaron usurpar su casa y allí su madre los denunció, dijo.

Los Funes terminaron yéndose del barrio en 2013. Anclaron en Ayacucho 2100. Vivían en una casa de dos pisos. El 11 de marzo de 2016 Mariela Miranda estaba en la puerta de la vivienda con sus hijos. Eran entre las 13.30 y las 14. Con ella estaban charlando Jonatan, Alan y Gastón N.. También Taiel, el más pequeño de los Funes. Alan contó que se encontraba apoyado en el auto de su papá, que estaba estacionado sobre la vereda, y a la par de este vehículo -sobre la calle- había un colectivo parado.

Apareció una moto Honda Tornado por Ayacucho en contramano. “El de adelante era Alexis, con un casco sin visor y el de atrás era Juanchi, con un casco levantado”, acusó Alan. Contó que la moto venía fuerte pero antes del colectivo aminoró un poco y se escuchó la primera ráfaga de disparos; pasaron el colectivo y hubo una segunda y en la tercera le pegaron a Miranda, explicó.

El tirador llevaba el casco sobre la frente, dijo y de inmediato aseguró que era Almada quien disparó entre 10 y 13 disparos y siguieron en contramano para el lado de Uriburu. Alan contó que pudo declarar en la causa de su madre mucho después de crimen, cuando estaba detenido en el Irar por una causa de homicidio, porque lo buscaban para matarlo. Y aseveró: “Soy el único testigo del hecho: mataron a mis otros dos hermanos y quedé yo”.

Ulises, otro de los hermanos Funes asesinado el 7 de enero pasado en villa La Lata, estaba durmiendo cuando pasó el tiroteo. Lo despertó la balacera y se asomó por la ventana. Al ver a su madre herida bajó y junto con Alan y otro pibe subieron a la mujer al Peugeot 208 negro de la familia y la llevaron al hospital Roque Sáenz Peña, contó. “Ya estaba muerta cuando la llevamos. Los tiros los tenía en la espalda, a la altura del corazón”, dijo.

El papel del padre de los Funes, Jorge, aquel día fue el punto que la defensa de Alexis Caminos, a cargo de Marcelo Martorano, no dejó de fustigar durante la audiencia. Alan Funes dijo que su padre no estaba durante el ataque y fue él quien la llevó al hospital en el vehículo familiar. Dijo que no lo vio hasta la medianoche, cuando salió de estar detenido. Martorano hizo mención a un incidente que se produjo con Jorge Funes, tras el crimen, donde lo detuvieron arriba de su auto.

Según fuentes del caso, al hospital llegaron dos personas heridas y la Policía se los llevó en un móvil que fue interceptado por un auto: un hombre se bajó e intentó abrir la puerta y uno de los uniformados se bajó para detener la agresión, mientras el otro siguió la marcha. Pero el conductor se subió a su auto y comenzó a seguir el móvil policial. Cuando exhibió un arma, el policía pidió refuerzos vía radial y Jorge Funes fue detenido.

Para Martorano la contradicción era notoria, pero no pudo avanzar en ello. Le mostró al testigo una foto captada de una cámara de seguridad cuando llevaron a Miranda al hospital. Pero Alan le dijo que la persona que se veía de espaldas era su amigo y no su padre, pero para corroborarlo le pidió que le mostrara una foto de frente. El abogado le dijo que lamentablemente no había. Finalmente intentó mostrar un video del día del ataque, donde se observa el tránsito de una moto, pero por cuestiones técnicas no pudo proyectarse, por lo que se dispuso un cuarto intermedio hasta que pueda trasmitirse y continuar el interrogatorio.

Los cruces
Jorge Funes, padre de Alan, marchó preso el pasado 26 de abril en el marco de un megaoperativo ordenado en los fueros federal y provincial. Ante la Justicia santafesina quedó acusado como integrante de una asociación ilícita cuyo mando se adjudica a René Ungaro, quien cumple condena por el crimen del padre de Alexis, Roberto “Pimpi” Caminos. Alan está preso por el crimen de Marcela Díaz (ultimada el 5 de febrero último), hermana de Rubén “Tubi” Segovia, quien fue asesinado el pasado 24 de abril en su celda de la cárcel de Coronda. Lamparita, en tanto, está detenido por una docena de delitos, que incluyen el crimen de Cristian Ferreyra el 9 de mayo de 2017.

En tanto, Alexis Caminos, además de estar acusado por el crimen de Miranda, está preso por el crimen de Claudio Ruiz, ocurrido en 2012, cuando el hijo de Pimpi aún era menor. La Justicia de Menores lo halló responsable del homicidio. Por su parte, su primo Juanchi Almada también está imputado por una tentativa de homicidio ocurrida en mayo de 2016 contra Ulises Funes, quien terminaría asesinado en otro episodio. Asimismo Almada fue señalado por su tía Rosa como uno de los autores de los tres ataques a tiros que recibió el frente de su casa en febrero de 2015.