En diálogo con la revista “Pronto”, la panelista de “Incorrectas” (América) reveló por qué insólita razón le pidió al médico que su hijo naciera antes de la fecha prevista.

En diálogo con la revista “Pronto”, Agustina Kämpfer, madre de un niño de seis meses, reveló el insólito motivo por el que le pidió al médico que adelantara la fecha prevista para el parto.

“La fecha estimada de parto era el 19 de octubre –contó Kämpfer–. Yo quería parto natural sí o sí, y ya estaba en la semana cuarenta de gestación. El obstetra me dijo que estaba listo todo y le pregunté: ‘¿No lo podemos inducir mañana?’ Por un día, cambia de signo (del zodíaco) y no quiero que sea de Escorpio”.

¿Cómo reaccionó el médico? “¡Se mató de risa!”, admitió la panelista de “Incorrectas” (América). “Y yo seguía -agregó-: ‘Los escorpianos son bravísimos. Si esto ya está listo, saquémoslo antes'”.

Dicho eso, Agustina señaló: “Los librianos son maravillosos y además, Aries, que es mi signo, es opuesto complementario con Libra. Así fue: (el médico) me mandó a hacerme una eco y gracias a eso descubrieron que por el tiempo que llevaba en la panza, se estaba empezando a quedar sin líquido amniótico. ‘Ya no es tu deseo astrológico: tenemos que sacarlo y es una prescripción médica’, me advirtió el doctor. Juan es de Libra y tiene la luna en Escorpio. ¡No pude zafar del todo!

En la misma entrevista, Kämpfer recordó que su amigo Agustín Badaracco, padre del niño, a pesar de vivir en México, estuvo en Buenos Aires el día del parto. “Habíamos ido juntos al doctor y él estaba en Buenos Aries, porque era la fecha estimada de parto –precisó–. Volvimos a casa a buscar el bolso y nos encontramos con mi hermana menor, Mariana, que vino al parto también. Los dos entraron conmigo a la sala de partos, pero como yo estaba muy dolorida en pleno trabajo, en un momento los eché a los dos. Me quedé sola con la partera y la obstetra. Después pasé a cesárea, no dejaron entrar a mi hermana y sólo entró Agustín”.

“¿Por qué cesárea?”, preguntó el periodista de “Pronto” que entrevistó a Kämpfer. “Porque fueron siete horas de parto y no pudo ser natural porque estaba tan dolorida que les pedía las doctoras ir a cesárea –respondió Agustina–. ‘Le estoy tocando la cabecita, ya sale, aguantá un poquito más’, me decían. Pero no pude. ‘Una contracción más y me muero del dolor’, les respondí. Me habían puesto dos veces la peridural pero no había caso. Agustín presenció el parto y Juan nació agotado”.